lunes, 1 de junio de 2015

La diferencia entre un trabajo, un carrera y una vocación

¿Cómo convertir nuestra motivación interna en el combustible para todo proceso de aprendizaje que nos encontramos? La artista y diseñadora Elle Luna explora una pregunta similar en su ensayo "The Crossroads of Should and Must", un manifesto ilustrado que habla de uno de los dilemas fundamentales de todo estudiante, profesional y – en corto – de todo ser humano.

Luna dice que es importante distinguir entre un trabajo (algo que típicamente se hace de 9 a 5 y a cambio de un salario), una carrera (un sistema de pasos donde el comportamiento se ajusta para lograr un propósito) y una vocación (algo que nos sentimos llamados a hacer independientemente de la recompensa que podemos obtener). Ella misma era incapaz de decidir si lo que hacía era un trabajo, una carrera o un auténtico llamado. Y para responderlo, lo que hizo fue preguntarse algo mucho más amplio: ¿Estoy haciendo las cosas que tengo que hacer, o las que debo hacer? Esta es la diferencia:

"Tener que hacer" es la forma en que otros quieren que vivamos nuestras vidas. Son todas las expectativas que otras personas apilan sobre nosotros. Los "tienes que" pueden ser pequeños, inofensivos y fáciles de acomodar. "Tienes que escuchar esta canción" por ejemplo. Pero a veces, los "tienes que" pueden ser sistemas de pensamiento muy influyentes y, en su extremo más destructivo, nos obligan a vivir nuestras vidas de forma distinta.


Lo que debemos hacer es diferente. Nuestro deber es quiénes somos, en qué creemos y lo que hacemos cuando estamos solos con nuestro "yo" más auténtico. Es nuestra convicción, nuestras pasiones y nuestros deseos más profundos – ineludibles, innegables y a menudo inexplicables.


En general, sabemos que seguir nuestro llamado es una tarea enorme y a menudo preferimos limitarnos a lo que tenemos que hacer. Y sí, es más sencillo. Siempre está la opción de culpar a otra persona, a nuestro trabajo o a la situación cuando el problema está en nosotros y tratar de cambiar las cosas que tenemos que hacer por otras distintas: hacemos nuevos contactos, buscamos un trabajo distinto o estudiamos una carrera diferente.

Sin embargo, Luna dice que escoger nuestro "deber" o nuestro llamado es lo más importante que podemos hacer: así como nos responsabiliza de nuestros errores, también abre las puertas a tomar el control de las cosas que hacemos. Y a pesar de la gran dificultad que esto implica, la recompensa casi siempre es mayor.

Lee el ensayo original aquí. Y la versión ilustrada aquí.

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