lunes, 22 de junio de 2015

¿Cómo evitar el pensamiento de grupo en el colegio?

Los colegios, escuelas e incluso la cultura en general han comprado la idea de la colaboración como la llave de la creatividad y los logros personales – las empresas prefieren oficinas sin paredes, premian las habilidades interpersonales por encima del talento y los genios solitarios quedan al margen. Pero el otro lado de la moneda de una importante tendencia hacia aprovechar el talento compartido de un grupo de estudiantes o trabajadores es que la uniformidad pone en riesgo la creatividad y la innovación. Muchos estudiantes, por su personalidad introspectiva, prefieren la privacidad y la libertad de toda interrupción. Aunque muchos son extrovertidos y aprenden del intercambio entre distintas ideas y propuestas, otros se ven a sí mismos como independientes e individualistas. Pero en el mundo donde necesitamos hacer un balance entre los extremos, ¿Cómo se puede combatir la mentalidad de grupo y el énfasis en la colaboración? Es difícil, pero no imposible.


Atreverse a estar en desacuerdo

Todos hemos experimentado el deseo de conformarse con el grupo, incluso a pesar de estar concientes de nuestro error. En el salón, esto se muestra como una tendencia a callar las voces que están en desacuerdo, pero la señal que envía la uniformidad en el pensamiento es peligrosa, puede dañar nuestra habilidad de pensar de forma crítica y resolver problemas de forma creativa.

Una forma de reducir este efecto es asegurarnos que los equipos de trabajo grupal sean diversos. Al tener personas con distintos trasfondos, se puede impedir la tendencia a polarizar la discusión. También es útil crear una serie de normas que invitan a todos – incluso a los más convencidos de su propia opinión – a escuchar puntos de vista alternativos.

Abrirse a nuevas ideas

Los líderes natos tienden a impulsar sus ideas con más convicción que otros. Y esto es natural en grupos de aprendizaje, pero así como varios profesores tienden a ser más convincentes en ciertas discusiones, deben generar el espacio para que otros puedan retar sus puntos de vista. Esto puede involucrar crear un espacio o un momento específico para que quienes piensan distinto comuniquen sus visiones. Si este espacio no existe, es más probable tender al pensamiento de grupo.

Alentar la responsabilidad individual

Los psicólogos sociales han demostrado que las personas son menos propensas a actuar con decisión si pueden transferir la responsabilidad de sus acciones a otras personas. El ejemplo es conocido, alguien que reduce el esfuerzo que pone en una tarea si está trabajando en un grupo. Para remediarlo, sin embargo, hay que convertir esa tarea o trabajo pendiente en una motivación: si crees que tu esfuerzo se convertirá en un resultado valioso (como un reconocimiento, una fuente de orgullo o incluso un premio) es más probable que te comprometas con todas tus energías. Si, por el contrario, crees que tu trabajo no va a hacer ninguna diferencia, el resultado será peor de lo esperado.

¿Tienen otras ideas para evitar que el pensamiento de grupo se convierta en un obstáculo al aprendizaje?

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