martes, 12 de mayo de 2015

¿Cómo pensar como un niño?

¿Quieres resolver un problema? Piensa como un niño.


Los niños tienen relativamente pocos sesgos, porque no llevan la inmensa cantidad de preconcepciones que tiene un adulto. Tampoco ponen atención a las mismas cosas a las que presta atención un adulto, profesional y con años de educación bajo el brazo, por lo que pueden notar cosas distintas. Además, tienen una forma trivial y divertida de ver la realidad que a veces vale la pena rescatar.

Pensar en pequeño

Steven Dubner, periodista y autor de la serie de libros Freakonomics, dice que una de las maravillas de pensar como un niño es pensar en pequeño. Los grandes problemas, por definición, son difíciles de resolver. Involucran a muchas personas, y por lo tanto contienen una serie de intereses cruzados y a menudo perversos. Piensen en el problema de la educación: involucra a los alumnos, pero también a los maestros, a los funcionarios de gobierno, a los administradores de las escuelas y a los padres de familia. Es un problema enorme, así que podemos abordarlo desde el punto de vista de la tecnología, de los recursos empleados, de los contenidos de la educación y la lista continúa por siempre.

¿Pero qué pasa si encontramos una parte del problema que, aunque pequeño, podemos identificar y solucionar con claridad? Hay varias razones por las cuales es importante que lo hagamos, dice Dubner: es más fácil responder una pregunta concreta que resolver un problema enorme. Es más fácil obtener la información relevante, comprender los incentivos involucrados y hay una probabilidad mayor de que puedas poner en marcha una solución. Incluso si encontráramos las respuestas a muchas de las grandes preguntas de la sociedad, siempre está el problema de reunir el capital y la voluntad para poner en marcha una solución. Y eso puede ser un problema mayor.

Fuera de la caja

Pensar como un niño, sin embargo, va más allá de la escala del razonamiento. Para Alison Gopnik, psicóloga y filósofa de la Universidad de California-Berkeley, la investigación muestra que los niños son más que adultos en potencia. Y que tienen una variedad de habilidades que nos pueden servir a los adultos.

En una entrevista para el podcast de Freakonomics, Gopnik nos recomienda pensar en los niños como el departamento de investigación y desarrollo de la especie humana. Los adultos seríamos el departamento de producción y mercadeo de la empresa en esa analogía. Así, puede parecernos que los chicos de R&D no están haciendo nada que parezca útil o sensible. Pasan todo el día en sus sillas, jugando y teniendo ideas completamente fuera de lugar. Y nosotros, que de hecho estamos generando ganancias, ¡tenemos que subsidiar a estos vagos! Sin embargo, una de las cosas que sabemos es que esta habilidad de pensar sin limitaciones y fuera de la caja es necesaria en el largo plazo. ¿De dónde, si no, sacaríamos las ideas para poner en práctica en nuestro departamento?

Lee más en el libro de Gopnik, The Philosophical Baby: What Children's Minds Tell Us About Truth, Love, and the Meaning of Life.

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