lunes, 13 de abril de 2015

Cómo cambiar nuestros hábitos sin fallar en el intento

Todo el mundo tiene un hábito que ha tratado de romper sin demasiado éxito, o ha fallado al tratar de imponerse algún hábito positivo, como leer todas las noches antes de ir a la cama. ¿Será que nuestras mismas creencias sobre cómo generar un cambio nos están reteniendo?

Gretchen Rubin, autora de Better than Before: Mastering the Habits of Our Everyday Lives, sugiere que abandonemos algunos de los mitos sobre cómo crear y romper hábitos, algunos de los cuales se han vuelto populares a pesar de ser inválidos.

Imagen via Getty

1 - El número mágico

Rubin dice que la receta de que toma 30 días construir un hábito (o 21 o 28, depende a quien le pregunten) está equivocada. Un estudio demostró que los hábitos se forman en un promedio de 66 días, pero al ser un número promediado no nos dice nada: Algunos hábitos se forman en un día y otros en cuestión de años. Y la verdad es que dependen de una mezcla de personalidad, compromiso, presión externa y la dificultad del hábito en cuestión, más que del tiempo y la repetición.

2 - No hay una lista maestra de hábitos

A pesar de libros famosos como "Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas" y sus derivados, no hay una lista de hábitos maestros que garanticen nuestro paso de la mediocridad al éxito y la fama. Algunas personas de éxito se levantan temprano - y según el refrán, reciben la ayuda de Dios. Otras trasnochan o ven la luz del día siguiente antes de irse a la cama. Algunas beben café y algunas otras tienen sus rachas de creatividad en las altas horas de la noche. Sería ideal si pudiéramos copiar a Steve Jobs y hacernos emprendedores, o a Haruki Murakami y hacer una carrera de escribir un libro al año. Pero lo cierto es que hacemos mejor aprendiendo a pensar sobre los hábitos que nos sirven A NOSOTROS: ¿Cuál es nuestra personalidad? ¿Qué queremos lograr? ¿Cuáles son nuestras limitaciones?

3 - Todo el mundo necesita un descanso

Tenemos la impresión equivocada de que los hábitos correctos mantienen nuestra atención orientada hacia metas concretas: queremos ser comprometidos, dedicados y eficientes. Sin embargo, también hay que aceptar que hay distracciones buenas y malas. A veces, necesitamos dirigir nuestra atención hacia algo que parece poco importante pero que cumple la función de calmarnos y de recargar nuestras energías para que podamos seguir la marcha.

4 - Retroceder no está prohibido

Finalmente, no hay problema si un día recaemos en los malos hábitos que queremos romper o si no logramos hacer lo que nos propusimos. Incluso si fallamos, dice Rubin, hay que asegurarnos de fallar en pequeño y no en grande. De esa forma, segmentamos el efecto negativo de nuestros errores y podemos aprender de ellos. El secreto es volver a intentarlo.

Pueden leer esta conversación del equipo de FastCompany con la autora de Better than Before.

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