lunes, 2 de marzo de 2015

Verdades vs. opiniones

Hace unas semanas, el profesor de filosofía norteamericano Justin McBrayer aprendió algo de sus estudiantes. Fue a la institución educativa de su hijo, que está en segundo grado, y vio un par de letreros en una cartelera de noticias que decían:
Hecho: Algo que es cierto sobre un tema y que puede ser demostrado o sujeto a verificación.
Opinión: Lo que alguien cree, piensa o siente.

Acto seguido fue a casa y en el buscador de Google ingresó: "hechos vs. opiniones". Las definiciones que encontró fueron sustancialmente las mismas que en las carteleras de la escuela y se alarmó con la creciente importancia que ha obtenido este paradigma de la vida contemporánea. Las definiciones, lecciones y exámenes tratan de asegurarse que cada estudiante entienda la diferencia entre opiniones y hechos.


Ante su sorpresa escribió un ensayo para el New York Times que reflexiona sobre el asunto:

Para empear, la definición de "hecho" en realidad oscila entre dos ideas completamente distintas: la verdad y la prueba. Las cosas pueden ser verdad incluso si no hay nadie en la humanidad que pueda probarlas. Por ejemplo, podría ser verdad que hay vida en otros planetas incluso si no estamos concientes de ello y al revés, aunque muchos creían que la Tierra era plana, resultó ser mentira. ¿La diferencia?

La verdad es una característica de la realidad, mientras que la prueba es una característica de nuestras vidas mentales.

Para un físico, las ecuaciones que describen el movimiento de las partículas más elementales de las que se compone el universo son verdad comprobada, pero para mí (que carezco de la preparación para siquiera entender la prueba), son más un acto de fe, una creencia. ¿Es entonces un hecho Y TAMBIÉN una opinión? Lo cierto es que diferenciarlo es complicado.

"Copiar las tareas es malo", "Todos los hombres son creados iguales", "Es malo consumir alcohol si eres menor de edad", "Los vegetarianos son más saludables que quienes comen carne". Si pidiéramos a alguien catalogar los juicios anteriores como verdades u opiniones, probablemente todas serían consideradas opiniones. Nuestra mala distinción nos impide ver que aunque hay elementos subjetivos, eso no quiere decir que todo es relativo, ni que todo se vale.

El problema que resalta el ensayo de McBrayer es que los educadores juegan parte importante de la formación moral de los estudiantes, incluso cuando pensamos que estamos enseñando otras cosas, desde ciencia hasta lenguaje.

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