lunes, 23 de febrero de 2015

Yo leo, yo escribo



La mujer de la foto se llama Umm el-Saad y fue una de las participantes en un proyecto de la fotógrafa Laura Boushnak. Cuando tenía 23 o 24 y tenía siete meses de embarazo de su cuarto hijo, lo único que podía escribir era su nombre. Recibió presiones de su esposo para abandonar el curso de alfabetización, organizado por una ONG en las afueras de El Cairo, y dedicarse a su casa. Cinco meses después, cuando volvió a encontrarla, seguía allí. Ahora con su bebé en brazos, pero aún estudiando.

El proyecto de la fotógrafa fue una exploración visual de los retos que enfrentan todas las mujeres que carecen de habilidades de lectura y escritura. Las razones varían en cada país y región, pero el lado positivo que busca resultar es esencialmente el mismo tipo de heroísmo en Yemen, Egipto y Túnez que en Guatemala, El Salvador y Honduras. Es la decisión de algunas mujeres de pelear contra las estadísticas y conquistar el idioma escrito, muy a pesar de lo que les digan sus familias, sus esposos, o de las dificultades de acceso que puedan tener.

Para estas mujeres, leer es un acto de rebeldía. Laura Boushnak explica su proyecto en menos de 5 minutos en esta charla:



Y pueden ver el resto de las fotografías de la serie en su página. Hay varias categorías bajo "I read. I write".

lunes, 16 de febrero de 2015

Al-fa-be-to

Michael Rosen se sabe sus vocales y consonantes. Es un poeta, novelista y además, conduce un programa de radio de la BBC donde explora el código que representa el lenguaje de forma muy particular, enfocándose en las letras, no las palabras. En "Word of Mouth" - literalmente "boca a boca" - explora la evolución, pronunciación y los usos de cada letra a través de los siglos, encontrando conexiones locas como las batallas en las que se ha inmiscuido el alfabeto para llegar a ser lo que es hoy en día.

Para el alfabeto latino, podemos encontrar algunas historias similares: La "W" se la debemos a los anglosajones, por ejemplo, que representaban con dos "V" seguidas lo que en inglés antiguo era Ƿ (pronunciado "wynn"). Eventualmente, ambas "vv" eran tan parecidas que se fusionaron en la "w" moderna. Igualmente, la J empezó a utilizarse en diferenciación de una "I" larga pero no obtuvo reconocimiento hasta el siglo XV, y la "Ñ" tan propia del español se forjó en la edad media, combinando dos "N" seguidas con una raya que las unía por encima.


Rosen sabe que todas las reglas del idioma son convenciones y que, por lo mismo, son temporales. Cuando algo provoca que la vida de las personas cambie de alguna manera - las guerras, revoluciones, la migración, el choque de culturas y demás - los cambios se verán reflejados en el idioma.

De forma consciente o no, su libro "Alphabetical", rastrea esta filosofía sobre los usos y costumbres del lenguaje. Nuestras letras son una herramienta práctica porque las personas las usan de forma consistente, pero también están sujetas a enormes variaciones, saltos repentinos y mutaciones inesperadas. Todo esto es la sal y pimienta de la comunicación humana.

Así como las letras continúan evolucionando, el lenguaje que construyen también progresa poco a poco.

lunes, 9 de febrero de 2015

Las otras alfabetizaciones

Hasta hace algunos años, la idea de alfabetización se refería en forma concreta a la habilidad de leer y escribir que tiene una persona.

En principio, el concepto es una medida de desarrollo de un país. Mientras más personas cuentan con las habilidades mínimas de lectura y escritura, es más probable que el país tenga la capacidad de mejorar su producción de riqueza, que existan más oportunidades de desarrollo personal y que el campo de juego para todos los actores sociales esté nivelado. O al menos, que exista el camino al desarrollo y la movilidad social. Por otro lado, la alfabetización hace referencia a las habilidades cognitivas generales que requiere una persona para acceder al mundo de las ideas y los conocimientos (desde la ciencia y la matemática hasta el idioma y el arte).

Tasas de alfabetización mundiales en 2013. Fuente: Wikipedia/UNESCO.

Aunque lo anterior sigue siendo cierto, el mundo de hoy nos da pie para entender que la alfabetización básica en lectura y escritura da pie a otras alfabetizaciones:

Alfabetismo aritmético: en inglés se inventaron una palabra que resume la idea (numeracy) y se trata de la habilidad de razonar y procesar utilizando conceptos matemáticos simples. Hay una discusión sobre lo que se puede incluir como básico, pero en parte implica la comprensión de los números, el tiempo, las medidas y formas rudimentarias de efectuar cálculos, sobre todo los que son útiles en el día a día.

Alfabetismo estadístico y probabilístico: como un nivel avanzado de la categoría anterior, la capacidad de entender material estadístico es importante en el mundo de hoy porque implica que la persona está preparada para comprender la información que recibe a través de la radio, la televisión, periódicos y el internet. La estadística y la correcta estimación de las probabilidades hacen que una persona sea menos manipulable y juzgue con más precisión los riesgos de las actividades que realiza.


Alfabetismo digital: con la abundancia de innovaciones tecnológicas que nos rodean, hay que estar preparado para localizar, organizar, entender y analizar la información que recibimos a través de ellas. Implica estar al tanto de cómo funciona la tecnología, pero también de los potenciales usos que podemos darle.

Programación: Sería fácil describir la capacidad de utilizar lenguaje de programación como la alfabetización del futuro, de no ser porque ya es tarde para eso. Muchos niños y adolescentes son nativos a este proceso y, más que sus habilidades con un lenguaje específico (Javascript, HTML o el que sea), lo importante es que están aplicando una lógica computacional para resolver problemas. En esencia, los alfabetas en programación piensan como algoritmos, y de ellos depende la innovación y la educación del futuro.

lunes, 2 de febrero de 2015

¿Qué significa la igualdad en educación?

Las palabras son poderosas. Nos invitan a inspirar, retar, o nos motivan, pero también pueden ser degradantes o irritantes. Un ejemplo del uso descuidado de las palabras es la frase que titula este artículo - igualdad en educación. Se usa a menudo, pero pocas veces se penetra en su significado. ¿Cómo luce tal igualdad en la práctica?


Una forma de empezar a responder esa pregunta abierta es ver cuál es el pensamiento que viene a la mente inmediatamente.

Para algunos, quizá se trata de igualdad entre niños y niñas. Una buena medida del progreso que se ha logrado en la incorporación de más niños previamente excluidos del sistema educativo ha sido, en realidad, la inclusión de niñas que antes se quedaban en casa haciendo tareas domésticas. Lo mismo que el progreso, también representa un tema con muchos retos: reciben la misma calidad en educación? ¿Tienen las mismas oportunidades de, no sólo empezar, sino continuar con ese proceso y desarrollarse posteriormente?

Para otros, se trata de un asunto de desigualdad económica. En Guatemala, los hijos de padres con un título universitario muy probablemente irán al colegio, mientras que los hijos de quienes no cuentan con educación más allá de la secundaria, aún se ven muy limitados en el acceso que puedan tener a esta vía para el desarrollo personal y, como corolario, para mejorar las condiciones de vida de sus familias.

En nuestro país, ni siquiera llegamos a preguntarnos qué pasa con los alumnos que por alguna discapacidad o requerimiento especial (desde las discapacidades físicas, pasando por el autismo, los trastornos mentales y demás).

Como educadores, el reto es pensar en la manera en que la educación pueda ser diseñada con el objetivo de proveer una experiencia de aprendizaje auténtica para cada alumno, con sus requerimientos y condiciones especiales, en vez de usar un modelo único que no beneficie a nadie del montón. Esto pasa por cambiar nuestro enfoque, pero también por la fusión de técnicas de aprendizaje, la tecnología, las palabras correctas y un entendimiento de que el avance será progresivo.

A manera de broma, este cómic nos hace pensar sobre el tema. Si pedimos a todos los "alumnos" que para medir su desempeño trepen un árbol, estamos a la larga poniendo barreras donde no deberían existir.