lunes, 26 de enero de 2015

La escuela en la nube


TED le dio un millón de dólares a Sugata Mitra en 2013. Su proyecto, "Hole in the Wall", es una serie de experimentos que han demostrado cómo los niños pueden aprender y enseñarse a sí mismos y a otros cuando son motivados por la curiosidad y el interés de sus pares. Esto, incluso en ausencia de un supervisor o maestro. En 1999, Mitra y sus colegas empezaron a espiar a los niños a través de un "agujero en la pared", para monitorear cómo ocurría esto en un barrio urbano de Nueva Delhi en India. Instalaron una computadora conectada a internet y la dejaron ahí, con una cámara para guardar el proceso. Lo que encontraron fue niños del barrio jugando con la computadora y en el proceso, enseñándose unos a otros a utilizar la tecnología.

Los primeros 15 años le enseñaron una lección muy sencilla:

Si tienes una pregunta, ya no necesitas preguntarle a un ser humano cuál es la respuesta.

El internet ha conectado las mentes de 4 millardos de personas, pero no es una persona, sino una cosa. Y a ella se le deben múltiples cambios en la forma en que los niños desarrollan su inteligencia y cómo evoluciona la educación.

Con el Premio TED, el experimento llegó a una nueva escala. Mitra construyó 7 laboratorios en India e Inglaterra, construidos en contextos oscilando entre barrios pobres de India hasta comunidades de clase media en Inglaterra. Las reacciones son interesantes, porque aunque los niños tienden a salir del paso y preferir soluciones fáciles, como escribir en un teclado en vez de trabajar su caligrafía, o usar una calculadora en vez de hacer cálculos en una hoja de papel, no todos preferirán usar un juego de XBOX en todos los casos.

Si les das algo suficientemente interesante, los niños preferirán dedicarse a resolverlo en la mayoría de los casos.

Mitra pasó por Guatemala para el TEDxUFM en enero de 2015 y ofreció un recuento de los avances que ha tenido su experimento. Para la escuela en la nube, el internet es el medio y no el resultado.

Este es el video de su conferencia.

lunes, 19 de enero de 2015

¿Qué pasa cuando los maestros tienen mejores incentivos?


En cada establecimiento, las remuneraciones de los profesores funcionan de forma distinta. También hay una variación que depende del lugar en que se encuentran, la comunidad local, el costo de vida y demás, pero más allá de la discusión sobre números en particular, incentivar a los profesores a hacer su trabajo de la mejor manera trae cuenta para el sistema educativo.

Un estudio que patrocinó la Fundación de Bill y Melinda Gates en Estados Unidos fue el primero en experimentar con los modelos de pago para los profesores y medir su impacto en el desempeño de los alumnos en una escuela de educación media en Nueva York. El salario base de los profesores básicamente se duplicó y se añadió un método de bonos en base a desempeño, que además de dar más remuneración, también exige más de ellos: largas horas de trabajo, clases ligeramente más largas, varias semanas al año de entrenamiento y desarrollo profesional, además de varios procesos de evaluación una vez en el puesto.

Sin embargo, el experimento ha dado resultados. Luego de cuatro años en la escuela del experimento, los alumnos del equivalente a II Básico (octavo grado) mostraron un resultado en matemática mayor al de sus pares un año y medio mayores en escuelas tradicionales. También se desempeñaron mejor en conocimientos científicos en igual proporción y mejoraron su conocimiento de lenguaje el equivalente de medio año de estudios adicionales.

Parece que los incentivos funcionan, pero en parte, también ponen a prueba a los profesionales de la enseñanza. Casi la mitad de los maestros contratados duraron únicamente un año, en parte porque luego de sus evaluaciones no fueron invitados a continuar. Lo lógico de la investigación es que el proyecto investigue cómo evitar que los maestros se "quemen", y que ellos también tengan los incentivos a los que los alumnos son sometidos para mejorar en su trabajo.

Aunque las soluciones no deben entenderse como un modelo que aplica para todas partes, sí hay que tomar el valor de la experimentación. ¿Qué nuevas ideas se podrían aplicar para que los maestro, como los alumnos, estén más motivados para el estudio?

Artículo con información del Wall Street Journal.

martes, 13 de enero de 2015

Cinco mentes para el futuro

El sociólogo Howard Garner, autor de no ficción y el padre de la teoría de las inteligencias múltiples, escribió un libro titulado Cinco mentes para el futuro. En ese ejercicio que hacemos año con año de revisar los logros recientes y plantearnos nuevas metas, es un recordatorio útil para saber qué podemos esperar del futuro de la educación.



Gardner argumenta que las métricas psicológicas tradicionales, como los tests de inteligencia o los exámenes estandarizados no miden toda la diversidad y el terreno que abarca la inteligencia humana. Su libro original planteó las diferencias entre las distintas modalidades de ver el mundo: musical-rítmica, visual-espacial, verbal-lingüística, lógica-matemática, kinésica, interpersonal, intrapersonal y naturalística. Con lo influyente que se volvió su teoría, el libro más reciente le hace seguimiento y nos ofrece una visión de cuáles son las habilidades mentales más importantes para el futuro.

El siglo XXI estará plagado de sobrecargas de información pero también de nuevas empresas y creaciones y para que se puedan aprovechar mejor las oportunidades, se requerirán mentes disciplinadas, capaces de sintetizar, de crear, de respetar y de razonar moralmente. Todos estos rasgos son habilidades que podemos desarrollar y cultivar con el tiempo y con algo de esfuerzo.

Por suerte, el mismo Gardner sabe lo importante que su teoría ha sido y será para la educación y ha pensado en las implicaciones que tienen para el sector:

lunes, 12 de enero de 2015

Educación post 2015: las tareas pendientes de las metas del milenio



Entre otras cosas, 2015 es un año que funcionará como parteaguas para medir los logros que se han cumplido respecto a las metas del milenio establecidas por la UNESCO a nivel mundial. La meta en el tema de educación, conseguir que todo el mundo tenga acceso a ese derecho básico, no se logrará a pesar de grandes avances en la materia.

Entre 2000 y 2010, más de 50 millones de niños adicionales fueron inscritos en la escuela primaria a nivel mundial. Una gran mayoría son niñas que ahora están en la primaria y secundaria. Así y todo, la tasa de incremento en el acceso se ha desacelerado desde 2004, a pesar que incluso países con grandes dificultades han avanzado considerablemente. Aún así, aproximadamente 120 millones de menores nunca entrarán al sistema escolar o lo abandonarán antes de su cuarto año, por lo que los retos pendientes serán claves en la agenda de desarrollo post-2015.

La UNESCO ya se manifestó y recomendará a los estados miembros que su próxima meta sea la de garantizar educación de calidad y aprendizaje de por vida para todos, con el propósito de alcanzarla de aquí a 2030. Si suena ambicioso, vale la pena recordar que cuando se establecieron las primeras metas sonaban aún más idealistas y, que aunque aún hoy se cuestiona la efectividad de definir esos acuerdos tan abstractos, que los logros pueden hablar por sí mismos.

El cambio de paradigma es útil, porque aunque aún no se ha cumplido con el acceso universal a la educación, la experiencia de los últimos años resalta algunos aprendizajes:

El enfoque de acceso no ha sido complementado con la calidad del aprendizaje de quienes están en la escuela.

El énfasis en las metas globales impone un modelo estático para todos los países, sin importar el punto desde el cual deben empezar a enmendar sus errores y lograr compromisos de forma local.

Las desigualdades importan: la exclusión de la escolarización es más fuerte entre niñas, en las áreas rurales y entre poblaciones indígenas, además de los menores migrantes, huérfanos, que viven en zonas de conflicto o que tienen discapacidades de algún tipo.

Como mínimo, la discusión pública que generan estas metas es un punto de partida para enfrentar los retos pendientes.

Fuente: UNESCO

lunes, 5 de enero de 2015

2015: ¿vientos de cambio en educación?



Una de las áreas más vibrantes y llenas de promesa en nuestras sociedades es la educación. 2014 no fue la excepción, con nuevas ideas que buscaban acomodarse a distintos sistemas educacionales, pero 2015 está lleno de sorpresas. En una contribución para el Huffington Post, el experto en educación y tecnología Brad Phillips se plantea diez posibles tendencias. Como la realidad de Guatemala es distinta, tomamos algunas de las ideas que pueden servir como nortes para que el mundo de la educación siga cambiando.

Si están de acuerdo o no, o si creen que las tendencias se apliquen más en unos lugares que otros es seguro, como con todo vaticinio del futuro. Sin embargo, vale la pena pensar hacia adelante para entender mejor cómo empezar a avanzar.

1. Los ases de la información: hay personas para quienes la data no representa fragmentos o bloques de información en frío sino conocimiento vibrante y relevante esperando a ser descubierto. Las fundaciones y empresas han empezado a descubrir el valor de aparejar los procesos de recopilación y almacenamiento de información con el talento humano que sea capaz de ponerlo a funcionar.

2. La data del tamaño correcto: mucho se ha dicho sobre el big data, o la recopilación masiva de información sobre prácticamente cualquier cosa. Pero más que contar con toda la información, se hace necesario convertirla en evidencia para apoyar un cambio en la forma en que se educa, como un mecanismo de retroalimentación más que como nuestro único recurso para entender a los estudiantes.

4. La privacidad de la información: nunca se debe desestimar las dudas sobre lo que ocurre con nuestra información personal, sobre todo en la era donde todo halla su camino a las redes sociales, los blogs e incluso los medios.

5. La necesidad de colaborar: el cambio ocurre más naturalmente de abajo hacia arriba, además de ser más rápido que los enfoques de arriba hacia abajo. Reformar la educación debe favorecer la experimentación y la capacidad de aprender de los errores de los demás. Más específico que lo anterior, se trata de la necesidad de quienes imparten educación primaria se hablen con las instituciones secundarias e incluso las terciarias. Aunque se espera que los estudiantes pasen los niveles con cierto grado de preparación, sabemos que no siempre es el caso, y evitarlo requiere que los niveles unan esfuerzos.