lunes, 24 de noviembre de 2014

Cómo nos falla la memoria

La película de Akira Kurosawa - Rashomon - hizo un punto muy importante sobre la interpretación de los hechos, la confiabilidad de la memoria y la dificultad de acceder a los "hechos" de una historia. Un crimen que involucra a cuatro personas es descrito de cuatro formas distintas y contradictorias, lo que generó una discusión sobre la subjetividad en la percepción y, peor aún, en la recolección de los hechos. Valerie Alie aplicó el término "efecto Rashomon" a la discusión sobre lo que eso implica para el periodismo.


¿De qué se trata? Recordamos eventos con cierta constancia, al menos si son de cierta importancia para nosotros, pero raras veces encontramos que nuestros recuerdos son contrastados por la evidencia. Menos veces aún nos molestamos en revisar si lo que recordamos es incorrecto. Quizá deberíamos hacerlo más:

La capacidad de recordar tiene una alta relación con la confianza de que lo hemos visto antes. En general, si de verdad lo hemos visto somos más confiados. La confianza nos da una señal de cierta precisión en nuestros recuerdos. Por ejemplo, sujetos de un estudio tenían que recordar palabras de listas que habían estudiado y la confianza con que las recordaban era una buena señal de estar en lo correcto. Pero en las listas que recordaban a posteriori se incluían también palabras muy similares, que no estaban en los listados originales, pero que por su similitud incluían con igual confianza. El error es casi imperceptible para los sujetos, como reporta esta nota del New York Times que inspira este artículo.

Para complicar las cosas aún más, el contenido de nuestros recuerdos cambia con el tiempo. El juego del teléfono descompuesto y la distorsión que implica es una analogía apropiada, porque difícilmente tenemos un depósito de almacenamiento digital que podemos consultar cuando queramos. Al contrario, cuando recordamos algo, lo que hacemos es traducir la última versión en la cadena de teléfono descompuesto. Aunque asumimos que lo que recordamos ahora es lo que siempre hemos creído, en realidad, hay una distorsión que solemos ignorar.

Fallamos, no hay ninguna sorpresa en eso. Pero los fallos en la memoria no dicen nada sobre nuestra capacidad u honestidad; cómo respondemos a esos fallos, por ejemplo en dilemas éticos o en el peso que damos a la opinión de testigos en un juicio sí que es importante. ¿Qué tal el peso que le damos en nuestro sistema educativo?

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