lunes, 17 de noviembre de 2014

Avances en la ciencia de la felicidad

Nuestra cultura le pone un énfasis demasiado marcado a la felicidad. Hay una serie de libros, panfletos, cursos, dichos, películas, programas de televisión y más que tienen por propósito enseñarnos una manera más de alcanzar la felicidad. Sin ningún lugar a dudas tenemos mejor material para alcanzarla que El secreto de Ronda Bhyrne o la última novela de Paulo Coelho, quizá leyendo algo de filosofía o buscando nuestra propia manera de vivir, en vez de seguir los consejos de otros. Sin embargo, una serie de nuevos libros se salen del "montón" para darnos un par de buenas ideas.


En primer lugar, un libro muy académico del profesor Luka Zevnik, The Birth of Modern Hapiness. En él, argumenta que la mayoría de palabras indo-europeas para "feliz" se derivan de otras que significan "buena suerte", como recordándonos que no están del todo separadas. En el que es un texto más bien histórico, se nos recuerda que aunque ahora dirigimos todos nuestros esfuerzos hacia la felicidad, hace apenas unos siglos era pecado buscar en la tierra lo que se había prometido exclusivamente para el cielo. El cambio se debe en gran medida al Renacimiento, seguido de la ilustración, que combinó la creencia de progreso con una nueva fe en la ciencia y la razón que dieron vuelta a la forma de ver el mundo.

El segundo es Hardwiring Happiness de Rick Hanson, quien introduce en un paquete occidental lo que él mismo obtuvo de siglos de filosofía budista acumulada. Su argumento central es que hemos desarrollado la habilidad de concentrarnos en y recordar eventos negativos con más claridad que los positivos. La sobrevivencia de la especie dependía de esto, pero en un contexto muy distinto al de nuestros ancestros, podemos utilizar la plasticidad de nuestro cerebro para adaptarnos a ser más felices. Ahora bien, qué tanto podemos hacerlo a través del desapego de los requerimientos que la tecnología, el estrés y la rutina nos imponen, o qué tanto estas herramientas pueden ayudarnos a realizar nuestro potencial más allá de lo que quisiéramos, está en discusión todavía.

Lo seguro es que uno de los problemas más desatendidos de los últimos años, y que apenas hemos dominado lo suficiente para empezar a abordar, es el de la enfermedad mental. Esta representa cerca de un 40% de todas las enfermedades y afecta más a los grupos en edad de trabajo y contribución a la economía, además de impactar con más fuerza a quienes no tienen acceso a tratamiento, tanto por costo como desconocimiento. Un psicólogo y un economista, Richard Layard y David Clark, argumentan que esta situación debería escandalizarnos. Y en efecto, haríamos mucho progreso al eliminar las fuerzas que evitan nuestra felicidad, incluso si no estamos del todo seguros sobre cómo llegar a ella. Para informarte de este tema, puedes leer su libro Thrive.

La pista de las recomendaciones es del Financial Times.

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