lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Adicción a internet?

Hay que sacar esta aclaración lo más pronto posible: el internet no es una adicción como lo es el alcohol, las drogas o el cigarrillo. Pero eso no quiere decir que el comportamiento que desarrollamos alrededor de nuestra rutina digital no pueda considerarse, de alguna manera, adictiva. Ocurre que las adicciones son caracterizadas por la incapacidad de controlar cuán a menudo dedicamos tiempo y recursos a ella, incluso a pesar de estar conscientes de los posibles efectos negativos que pueda tener.



La explicación es parcialmente genética, pero sobre todo se basa en la actividad neurocerebral que generan las actividades adictivas. Las drogas, por ejemplo, tienen un efecto en el sistema límbico, especialmente la parte que conduce la dopamina y que conocemos como el centro encargado de administrar la sensación de placer. La misma área se ve afectada por comportamientos como las apuestas, el amor, y posiblemente, el internet.

El problema es que no hay un criterio "normal" del uso de internet contra el cual contrastar el comportamiento que consideramos "adictivo". Maria Konikova, bloguera del New Yorker, estudia el caso de Sue, una chica que pasa la mayor parte de su tiempo en redes sociales. "¿Pero quiere decir esto que tiene un problema con el internet? ¿O con manejar su vida social y su vida sexual? ¿Qué pasaría si sigue estando obsesivamente conectada, por el resto de su vida, pero aprendiera idiomas o editara la Wikipedia todo el tiempo?", escribe.

Las adicciones que no dependen de una sustancia son muy reales, y la supuesta adicción al internet encaja con la descripción. Sin embargo, son significativamente más sencillas de combatir que las que al introducir una sustancia ajena a nuestro cuerpo, generan un imbalance químico y un estímulo mucho más claro. Remover los catalistas de la acción adictiva harían una gran contribución: cancelar la tarjeta de crédito para dejar de comprar en línea es casi tan útil como un alcohólico que tira todas las botellas de whiskey y vodka que almacena en su casa. Cancela todos los boletines con ofertas y recomendaciones de enlaces, o utiliza los servicios que bloquean ciertos dominios por períodos determinados de tiempo en lo que lo único que quieres es concentrarte.

No es tan sencillo como desconectar el cable de internet porque la web se ha vuelto una parte esencial de nuestras vidas, pero recuperar el control está a nuestro alcance.

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