jueves, 1 de mayo de 2014

Cita a ciegas con un libro

Tendemos a juzgar a un libro por su portada. En realidad, hay poco qué hacer al respecto. Nos atrae el diseño, el nombre del autor o la descripción que se hace en la parte de atrás, pero es necesario porque de otra manera, tendríamos que leerlo todo antes de decidir si estamos interesados o no. Como esto no es practicable, ciertas bibliotecas han tenido una mejor idea: confía en el juicio de alguien más, pero como en una cita a ciegas.

Esta tendencia, llamada Blind date with a book en inglés, se creó en bibliotecas de Estados Unidos para presentarle a sus usuarios libros que pueda tomar sin demasiado prejuicio sobre su autor o temática. Su elección se reduce a que puede elegir el género del texto. 



Las bibliotecas colocan una serie de libros empacados, escribiendo en el empaque pistas o más bien características que definen al libro. Lo interesante es que además de la forma de descubrir los textos, hay una evaluación de la cita donde el lector califica a su libro-pareja, lo que además da retroalimentación a las bibliotecas para elegir mejores prospectos para sus usuarios. 


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