lunes, 14 de abril de 2014

Hacerse adulto

Jeffrey Arnett es profesor de psicología en Clark University, Massachusetts, y de entrada es alguien que admite que le costó crecer y llegar a la adultez. Trató de utilizar el talento para tocar guitarra para evitar un trabajo de paga mínima y tocar en bares y restaurantes. Lo logró apenas porque vivió con sus padres luego de terminar la universidad. Luego de un par de años, siguió su posgrado en psicología y se doctoró cuatro años después, pero sin tener muy claro que hacer, no se estableció hasta bastante tiempo después. A los 35 obtuvo su primer trabajo a largo plazo como profesor, se casó a los 36 y tuvo hijos a los 42.

Su propia historia lo motivó a estudiar las dificultades de crecer hoy en día, entre adultos "emergentes". La suerte de estos jóvenes es que no son tan chicos como para ser recelosos de cualquier investigador que les haga preguntas, y al tiempo tienen cierta lucidez sobre su experiencia de vida por estar en el proceso de construir el significado de la misma. Escribió un libro sobre el tema y lo publicó en 2004, descubriendo con sorpresa que al tiempo la revista TIME hizo una nota de portada sobre el mismo. Para su sorpresa, esta vez negativa, el titular era "SE REHÚSAN A CRECER (THEY JUST WON'T GROW UP)". El texto lamentaba las deficiencias de este grupo de edades distintivo, entre los 18 y los 29 y que tienen un set de características que ni la adolescencia ni la adultez explican del todo.


Pero es un error catalogarlos de holgazanes. Es cierto, esperan (esperamos) que el trabajo sea divertido y si no lo es, lo rechazamos. Arnett explica que los adultos emergentes buscan trabajos basados en identidad, es decir, un trabajo que va a ser una fuente de autorealización y que utilice sus talentos e intereses para un fin productivo, no sólo para obtener un cheque a fin de mes. La expectativa puede estar inflada un poco más allá de límites saludables, pero no es un defecto del todo y hay que tomarlo por lo que es.

Otro rasgo importante es que se les ha atribuido un rasgo de egoísmo por pensarse "importantes". En realidad, los adultos emergentes son personas con bastante autoestima en general, pero de ahí a tildarlos de narcisistas hay un gran salto que ignora que también hay un grado de idealismo que motiva a este grupo de personas.

En suma, Arnett explica el espíritu de este grupo de edades con una fórmula simple. "Quieren usar lo más que puedan de su libertad mientras tengan la oportunidad. Eso no es deleznable; es sabio". La adultez está llena de responsabilidades y aunque en última instancia, esa transición llegará, ahora también se está rescatando el proceso para alcanzarla y no sólo la meta final.

Fuente de la nota

No hay comentarios:

Publicar un comentario