lunes, 7 de abril de 2014

Cada loco con su causa

Un artículo interesante en el New York Times cuenta la historia de Aaron Hurst, quien como muchos pensó que su sentido de propósito estaba únicamente en el mundo donde se pelea por una causa trascendental - salvar a las ballenas, plantar millones de árboles u oponerse a la apatía de las personas. Hurst fundó la Taproot Foundation y durante 13 años de funcionamiento convenció a profesionales en trabajar en programas de voluntariado, descubriendo que como él, estaban motivados por la búsqueda de propósito. Para ellos, trabajar con algo "más grande que ellos mismos" era también una oportunidad de crecimiento personal.

Ahora bien, el artículo de Hurst hace un argumento distinto. Si las personas descubrieron ese crecimiento personal y satisfacción en un ambiente de trabajo en equipo que al mismo tiempo permitiera un grado de expresión personal, esto sugiere que no necesariamente se tiene que luchar por una causa para encontrar significado. Era la forma en que hacían su trabajo la determinante, y esto puede lograrse en el trabajo, en el salón de clases o en una organización de voluntariado por igual; se trata de tomar un acercamiento distinto al día de la rutina, simplemente.

Muchos individuos ven su trabajo como una tarea atada a su personalidad más que a un negocio o una compañía que les es externa. Esto ayuda a que su propósito se nutra de experiencias pasadas, que se abra la visión para aprender de modelos personales o héroes cotidianos. Otros que sólo ven el tema como una tarea por hacer en sus vidas tienen más problemas para encajar en algo que perciben como foráneo, pero el enfoque no implica dejar todo y cambiar de vida. Puede servir refrescar el enfoque únicamente.

Este cómic de Grant Snyder satiriza el argumento, o lo ilustra, como quieran verlo.

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