lunes, 31 de marzo de 2014

Leer a la distancia

Ngram Viewr es un proyecto presentado por Google desde 2010, que permite explorar libros y documentos para navegar a través de la maraña de textos que se han producido y así, detectar tendencias. Entre estas tendencias, los más grandes ejemplos han sido la aparición, modificación y desaparición de una palabra o expresión, de un nombre propio para detectar su influencia en la serie de pensadores que los siguieron y quizá, incluso algunas ideas más abstractas que se han propagado como virus por la cultura.

Así resulta por ejemplo, la exploración de los nombres Karl Marx, Sigmund Freud y Friedrich Nietzsche en el corpus en idioma inglés - que es el archivo digitalizado más amplio hasta ahora.



Detrás de este proyecto se encuentran Erez Aiden y Jean-Baptiste Michel, científicos que idearon el desarrollo del proyecto y cuyo libro se ha publicado como el libro Uncharted: Big Data como un lente de cultura humana. Más de 500 billones de palabras escritas a lo largo de 200 años ameritan un análisis de este tipo, donde a riesgo de perder un poco de profundidad estimamos las tendencias superficiales, pero importantes, de nuestra evolución cultural.

Ahora bien, ¿quiere decir esto que por quedarnos con las tendencias estadísticas vamos a dejar de leer en detalle grandes obras como Anna Karenina o Guerra y Paz y sus más de mil páginas, con múltiples referencias y dilemas morales? Claro que no. Este tipo de lectura a la distancia es complementario, pero no sustituye al otro proceso de leer a la cercanía.

Lee más en la página de Culturomía (mezcla entre cultura y economía).

lunes, 17 de marzo de 2014

La libertad de conciencia

John Milton hizo la primera defensa pública de la libertad de expresión en un discurso ofrecido para el parlamento inglés en 1644. Fue esta la primera vez en que alguien abogaba por la imprenta sin licencias y sin censura. Además, es uno de los más elocuentes defensores del principio de la libertad de prensa, diciendo por ejemplo

Deme la libertad de saber, de declarar y de argüir libremente de acuerdo a la conciencia, sobre todas las libertades.

Parte de la modernidad del argumento es que Milton deja por sentada una suposición revolucionaria. Hay una verdad, pero todos somos dueños de fragmentos limitados de esa gran verdad. Como no hay nadie - ni el rey ni los estimados presbiterianos contra los que se presentó en el parlamento - que tenga el dominio completo de todos los factores de por medio sobre un tema, concederle a alguien la potestad de decidir qué información ve la luz no tiene sentido.

Hay algunas ventajas, que Milton reconoce y que en nuestros días son readaptados a otro contexto, de limitar la publicación. Sin embargo, la limitación no debería ser una censura centralizada, sino que debería convertirse en el producto de un código de ética o del asentamiento de precedentes de decisiones éticos. ¿Podría ser peligrosa una información o dañar ciertos intereses? Sí y sí, pero en ningún caso amerita limitar la crítica y diálogo público que nos acerca a ese valor fundamental de la verdad.

¿Suena a una discusión muy antigua? La censura a nuevos medios en Venezuela y Turquía en las últimas semanas debería hacernos pensar sobre estos temas igualmente.

lunes, 10 de marzo de 2014

Los barrios marginales y el futuro de las ciudades



Hay una tendencia en las ciudades de países en desarrollo que el investigador y economista Robert Neuwirth ha destacado en un artículo reciente.

Más del 30% (o alrededor de 865 millones de personas) de la población urbana de países en vías de desarrollo vive actualmente en un barrio marginal. Esta información, actualizada por la ONU-Habitat en 2012, también dice que generalmente, la población en estas zonas es más joven que en la ciudad típica de un país desarrollado. No todos los barrios marginales son lugares en condiciones decadentes como el mero nombre parece sugerirnos. En lugares como Turquía y Brasil, hay complejos de concreto reforzado que esencialmente convierte a los barrios en una zona de apartamentos muy densamente habitada. Sin embargo, ahí donde hay diferencias entre los barrios marginales de una ciudad y otra, se mantiene una característica básica: la situación legal de quienes viven en estos lugares es híbrida, las personas han construido casas "propias" en terreno que no les "pertenece".

Lo que ocurre es que esta situación híbrida es una realidad. Un tercio de la población vive en estas condiciones y estos vecindarios son parte del tejido social de todas las ciudades. Lo que es más, dado el número de jóvenes que las habita, son esencialmente las ciudades del futuro.

También podría decirse que estas ciudades del futuro son realmente las ciudades del presente, ya que actualmente hay un equivalente de 1.8 millardos de personas que transan en actividades económicas consideradas informales. Su actividad acumula alrededor de 10 trillones de dólares norteamericanos y aunque muchos se preocupan porque esta actividad no está formalmente documentada y gravada por impuestos, es una realidad que necesita aceptarse para lidiar con ella. Las implicaciones en áreas de urbanismo, educación, políticas públicas y más son importantísimas.

lunes, 3 de marzo de 2014

El final de un libro

Las últimas palabras en los libros con los que desarrollamos una relación tienen un poder interesante. A veces son ese punto al que no queremos llegar, como si avanzar más lentamente por las últimas páginas pudiera estirar el nivel de disfrute de la lectura que se ha tenido hasta entonces. A veces son el desenlace necesario de una trama que necesitamos que termine de una buena vez, como en un misterio que se resuelve o una recompensa o castigo para un personaje. A veces, más que cerrar y atar cabos, la apertura deja más preguntas en mente de las que el propio texto puede resolver. Y por último, en ciertas ocasiones el final simplemente puede ser el deseado cierre de una actividad que queremos terminar de una buena vez. Puede ser un libro que nos enganchó al principio pero no mantuvo el interés hasta el final o simplemente porque nos obligaron a leerlo.

La experiencia de la lectura involucra varios procesos y experiencias que varían de persona a persona. Pero también dependen del escritor. Es bien sabido que Gabriel García Márquez dedicó más tiempo a perfeccionar el lenguaje en su novela que en el resto de sus libros. El resultado es evidente desde las primeras palabras:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

...Hasta la última línea, que encierra con un círculo la historia generacional que refleja la realidad de América Latina en una fantástica exploración de los habitantes de la ficticia ciudad de Macondo.

«… porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra».

Lo que no es posible negar es que el hábito, la imaginación y una buena historia se reúnen en una sensación que en vez de describir en palabras, el caricaturista argentino Liniers resume de mejor forma: