miércoles, 1 de enero de 2014

El secreto es la constancia

Tenemos una fijación cultural de ponernos metas año con año, al inicio del mismo y donde muchos entusiastas se lanzan a hacer promesas que van desde bajar de peso hasta cumplir con un título de estudios nuevo - y en el intermedio hay muchísimas posibilidades. Por suerte, hay algo bueno qué decir sobre estos propósitos ya que una rutina bien creada puede ayudarnos a cubrir nuestras metas y evitar que queden en el vacío.

Manage Your Day-to-Day: Build Your Routine, Find Your Focus, and Sharpen Your Creative Mind es un libro editado por Jocelyn Glei y que cuenta con contribuciones de los creativos y artistas más renombrados de hoy, para destapar la clave de la productividad en estas áreas.

Como bien dice el prefacio, lo importante está en los detalles

Es tiempo de dejar de culpar a cualquiera o cualquier cosa a nuestro alrededor y tomar responsabilidad. Aunque no hay forma de trabajo perfecta, suele pasar que los retos más importantes son primordiales y personales. Son las prácticas individuales las que determinan qué hacemos y qué tan bien lo hacemos. Específicamente, es nuestra rutina (o la falta de una), nuestra capacidad de trabajar proactivamente (en vez de reactivamente) y nuestra habilidad de optimizar nuestros hábitos de trabajo en el tiempo las que hacen que las ideas tomen forma.

Sólo tomando control del día a día se puede tener un impacto en lo que más importa.

Por ejemplo, Gretchen Rubin dice que

Tendemos a sobreestimar lo que podemos hacer en un período corto y subestimar lo que podemos hacer en un período largo, en tanto trabajemos lenta y consistentemente. Anthony Trollope, el escritor del siglo XIX, dijo que "Una tarea pequeña a diario, si realmente es a diario, le gana a los intentos de un Hércules espasmódico [que arremete con fuerza pero sin constancia]".

El hábito poco glamoroso de la constancia gana más para la productividad y creatividad que la ambición desmedida por cumplir todo, que gana en enero pero pierde en febrero y ni qué decir de los meses posteriores.

Y nadie lo dijo mejor que Aristóteles, "La excelencia no es un acto, sino un hábito".


HT

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