lunes, 20 de enero de 2014

La experiencia cuenta

Steven Wright decía que la experiencia es algo que no obtienes hasta después de que la necesitas. Y evidentemente, es complicado balancear entre la vida del día a día, los estudios, la experiencia y el trabajo, pero saber lidiar con este tipo de decisiones es necesario para tener éxito.

Richard Branson, el CEO de Virgin Group, publicó recientemente una nota donde hacía énfasis en el valor de la experiencia donde compartía algunas ideas interesantes. Pocas cosas son tan importantes como la experiencia práctica cuando se trata de tomar buenas decisiones, escribe Branson, y habla de cómo la experiencia puede ser personal, en situaciones similares, conocimiento sobre cómo lidiar con predicamentos complicados o tener el savoir faire (o saber hacer) y tomar la decisión bajo presión. Sin embargo, la lista no acaba allí. También es posible rodearse de personas que actúen como mentores en base a su propia experiencia previa y puedan dar buenos consejos. Aunque las decisiones tiene que tomarla cada persona, no está prohibido pedir apoyo.

Es por ello que en la educación debe incluirse alguna forma de conocimiento experiencial, donde se aprenda haciendo las cosas para las que se está preparando al estudiante. Esto es cierto del mundo de los negocios, donde más se ha comenzado a aplicar, pero también para otras disciplinas, como la matemática, estadística, ciencias en general e incluso algunas de las ciencias sociales. Este valor lo han reconocido los estudiantes que obtienen experiencia práctica como practicantes en organizaciones o que trabajan al tiempo que estudian, pero nunca está de más recordarlo.

lunes, 13 de enero de 2014

Genios solitarios


James Gleick es autor de libros de ciencia, entre los que se cuentan una biografía de Richard Feynman y una de Isaac Newton. Físicos a siglos de distancia uno del otro, ambos personajes han sido icónicos para la física y han tenido rasgos de personalidad tan interesantes como sus ideas. Gleick está tentado a decir que no hay ningún set de características que distinga fundamentalmente a estos personajes del resto de las personas, excepto su creatividad e inteligencia.

Dice, por ejemplo, que se trata de dos genios cuyos carácteres eran superficialmente muy distintos. "Isaac Newton era solitario, antisocial, desagradable y amargado. Peleaba con sus amigos tanto como con sus enemigos. Richard Feynman era gregario, divertido, un gran bailarín y amaba a las mujeres. Isaac Newton nunca estuvo con una; Feynman tuvo muchas. Así que no puedes generalizar por ese lado".

Cuando pasa de la superficie a sus mentes, la naturaleza de su genio se hace más evidente. Y la encuentra en esa característica comúnmente asociada a los genios creativos, que son muy solitarios. "Newton era particularmente solitario, pero Feynman tampoco trabajaba muy bien con otros. Era conocido por ser genial conferencista y educador, pero creo que no era un buen profesor de uno a uno. Creo que era genial explicando ideas, comunicándolas. Pero cuando se trataba de hacer los grandes descubrimientos de la ciencia, estaba solo consigo mismo".

Aquí lo explica el propio Gleick en el video:



lunes, 6 de enero de 2014

Un kit de detección de tonterías

El gran popularizador científico Carl Sagan - conocido por mantener la sanidad en el debate usualmente acalorado entre el escepticismo y la apertura mental - escribió un capítulo sobre las herramientas que necesitamos para detectar tonterías. Es una herramienta que usan los científicos en su trabajo diario, razón por la que lo incluyó en su libro El mundo y sus demonios: la ciencia como una luz en la oscuridad.

Las herramientas, sin embargo, se aplican a cualquiera que desee tener la información para todas sus creencias siempre a mano. Estas son las traducciones de sus recomendaciones generales y pueden leer más en el original (inglés aquí):

1. Cuando sea posible debe haber confirmación independientemente realizada de los "hechos".

2. El debate sustantivo sobre la evidencia debe ser alimentado por proponentes de todos los puntos de vista.

3. Argumentos basados en la autoridad tienen poco peso: las "autoridades" han cometido errores en el pasado y seguirán haciéndolo en el futuro. Quizá es mejor decir que en la ciencia no hay autoridades; como mucho, hay expertos.

4. Gira más de alguna hipótesis. Si hay algo a ser explicado, piensa en todas las maneras en que puede ser explicado. Luego piensa en tests por los que se podrían demostrar como equivocadas cada una de las alternativas. Lo que sobrevive, la hipótesis que se resiste a la refutación, tiene mucho más potencial de ser la correcta que si sólo te hubieras quedado con la primera idea que atrapó tu imaginación.

5. Trata de no atarte demasiado a una hipótesis sólo porque es tuya. Es sólo una estación en la búsqueda del conocimiento. Pregúntate por qué te gusta la idea. Compárala con justicia contra las alternativas. Mira si puedes hallar razones para rechazarla porque si no lo haces, otros lo harán.

6. Cuantifica. Si cualquier cosa que estás explicando tiene alguna medida, alguna cantidad numérica apegada, serás mucho más capaz de discriminar entre hipótesis en competencia. Lo que es vago está abierto a muchas explicaciones y aunque seguro hay muchas verdades a ser encontradas en los temas cualitativos que tenemos que confrontar, encontrar la verdad es mucho más complejo en esos casos.

7. Si hay una cadena argumentativa, todo eslabón en la cadena debe trabajar bien (incluso la premisa) - No sólo algunos de los eslabones.

8. La navaja de Occam. Cuando dos explicaciones pueden explicar la información igual de bien, escoge la más sencilla.

9. Siempre pregúntate si la hipótesis puede, al menos en principio, ser falseada. Las proposiciones que no son sometibles a experimento no valen mucho. Considera la gran idea de que nuestro universo y todo lo que contiene es sólo una partícula elemental - como un electrón - en un cosmos mucho más grande. Si no podemos conseguir información de fuera del universo, ¿no es entonces una idea infalseable? Debes ser capaz de revisar tus aserciones. Los escépticos deben ser concedidos la oportunidad de seguir tu razonamiento, duplicar tus experimentos y ver si obtienen los mismos resultados.


miércoles, 1 de enero de 2014

El secreto es la constancia

Tenemos una fijación cultural de ponernos metas año con año, al inicio del mismo y donde muchos entusiastas se lanzan a hacer promesas que van desde bajar de peso hasta cumplir con un título de estudios nuevo - y en el intermedio hay muchísimas posibilidades. Por suerte, hay algo bueno qué decir sobre estos propósitos ya que una rutina bien creada puede ayudarnos a cubrir nuestras metas y evitar que queden en el vacío.

Manage Your Day-to-Day: Build Your Routine, Find Your Focus, and Sharpen Your Creative Mind es un libro editado por Jocelyn Glei y que cuenta con contribuciones de los creativos y artistas más renombrados de hoy, para destapar la clave de la productividad en estas áreas.

Como bien dice el prefacio, lo importante está en los detalles

Es tiempo de dejar de culpar a cualquiera o cualquier cosa a nuestro alrededor y tomar responsabilidad. Aunque no hay forma de trabajo perfecta, suele pasar que los retos más importantes son primordiales y personales. Son las prácticas individuales las que determinan qué hacemos y qué tan bien lo hacemos. Específicamente, es nuestra rutina (o la falta de una), nuestra capacidad de trabajar proactivamente (en vez de reactivamente) y nuestra habilidad de optimizar nuestros hábitos de trabajo en el tiempo las que hacen que las ideas tomen forma.

Sólo tomando control del día a día se puede tener un impacto en lo que más importa.

Por ejemplo, Gretchen Rubin dice que

Tendemos a sobreestimar lo que podemos hacer en un período corto y subestimar lo que podemos hacer en un período largo, en tanto trabajemos lenta y consistentemente. Anthony Trollope, el escritor del siglo XIX, dijo que "Una tarea pequeña a diario, si realmente es a diario, le gana a los intentos de un Hércules espasmódico [que arremete con fuerza pero sin constancia]".

El hábito poco glamoroso de la constancia gana más para la productividad y creatividad que la ambición desmedida por cumplir todo, que gana en enero pero pierde en febrero y ni qué decir de los meses posteriores.

Y nadie lo dijo mejor que Aristóteles, "La excelencia no es un acto, sino un hábito".


HT