lunes, 29 de diciembre de 2014

Umberto Eco: ¿De qué sirve el profesor?

Umberto Eco es escritor y estudioso de los símbolos y las comunicaciones. El siguiente es un comentario sobre la educación en tiempos del internet. Traducido por Mirta Rosenberg para La Nación y sindicado por The New York Times:




En el alud de artículos sobre el matonismo en la escuela he leído un episodio que, dentro de la esfera de la violencia, no definiría precisamente al máximo de la impertinencia... pero que se trata, sin embargo, de una impertinencia significativa. Relataba que un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: "Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?"

El estudiante decía una verdad a medias, que, entre otros, los mismos profesores dicen desde hace por lo menos veinte años, y es que antes la escuela debía transmitir por cierto formación pero sobre todo nociones, desde las tablas en la primaria, cuál era la capital de Madagascar en la escuela media hasta los hechos de la guerra de los treinta años en la secundaria. Con la aparición, no digo de Internet, sino de la televisión e incluso de la radio, y hasta con la del cine, gran parte de estas nociones empezaron a ser absorbidas por los niños en la esfera de la vida extraescolar.

De pequeño, mi padre no sabía que Hiroshima quedaba en Japón, que existía Guadalcanal, tenía una idea imprecisa de Dresde y sólo sabía de la India lo que había leído en Salgari. Yo, que soy de la época de la guerra, aprendí esas cosas de la radio y las noticias cotidianas, mientras que mis hijos han visto en la televisión los fiordos noruegos, el desierto de Gobi, cómo las abejas polinizan las flores, cómo era un Tyrannosaurus rex y finalmente un niño de hoy lo sabe todo sobre el ozono, sobre los koalas, sobre Irak y sobre Afganistán. Tal vez, un niño de hoy no sepa qué son exactamente las células madre, pero las ha escuchado nombrar, mientras que en mi época de eso no hablaba siquiera la profesora de ciencias naturales. Entonces, ¿de qué sirven hoy los profesores?

He dicho que el estudiante dijo una verdad a medias, porque ante todo un docente, además de informar, debe formar. Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera. Es cierto que lo que ocurre en Irak lo dice la televisión, pero por qué algo ocurre siempre ahí, desde la época de la civilización mesopotámica, y no en Groenlandia, es algo que sólo lo puede decir la escuela. Y si alguien objetase que a veces también hay personas autorizadas en Porta a Porta (programa televisivo italiano de análisis de temas de actualidad), es la escuela quien debe discutir Porta a Porta. Los medios de difusión masivos informan sobre muchas cosas y también transmiten valores, pero la escuela debe saber discutir la manera en la que los transmiten, y evaluar el tono y la fuerza de argumentación de lo que aparecen en diarios, revistas y televisión. Y además, hace falta verificar la información que transmiten los medios: por ejemplo, ¿quién sino un docente puede corregir la pronunciación errónea del inglés que cada uno cree haber aprendido de la televisión?

Pero el estudiante no le estaba diciendo al profesor que ya no lo necesitaba porque ahora existían la radio y la televisión para decirle dónde está Tombuctú o lo que se discute sobre la fusión fría, es decir, no le estaba diciendo que su rol era cuestionado por discursos aislados, que circulan de manera casual y desordenado cada día en diversos medios -que sepamos mucho sobre Irak y poco sobre Siria depende de la buena o mala voluntad de Bush. El estudiante estaba diciéndole que hoy existe Internet, la Gran Madre de todas las enciclopedias, donde se puede encontrar Siria, la fusión fría, la guerra de los treinta años y la discusión infinita sobre el más alto de los números impares. Le estaba diciendo que la información que Internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e incluso más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que Internet le dice "casi todo", salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información.

Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).

El problema dramático es que por cierto a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección, al menos no en cada capítulo del saber. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.

El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres I de Internet, Inglés e Instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Cómo nos falla la memoria

La película de Akira Kurosawa - Rashomon - hizo un punto muy importante sobre la interpretación de los hechos, la confiabilidad de la memoria y la dificultad de acceder a los "hechos" de una historia. Un crimen que involucra a cuatro personas es descrito de cuatro formas distintas y contradictorias, lo que generó una discusión sobre la subjetividad en la percepción y, peor aún, en la recolección de los hechos. Valerie Alie aplicó el término "efecto Rashomon" a la discusión sobre lo que eso implica para el periodismo.


¿De qué se trata? Recordamos eventos con cierta constancia, al menos si son de cierta importancia para nosotros, pero raras veces encontramos que nuestros recuerdos son contrastados por la evidencia. Menos veces aún nos molestamos en revisar si lo que recordamos es incorrecto. Quizá deberíamos hacerlo más:

La capacidad de recordar tiene una alta relación con la confianza de que lo hemos visto antes. En general, si de verdad lo hemos visto somos más confiados. La confianza nos da una señal de cierta precisión en nuestros recuerdos. Por ejemplo, sujetos de un estudio tenían que recordar palabras de listas que habían estudiado y la confianza con que las recordaban era una buena señal de estar en lo correcto. Pero en las listas que recordaban a posteriori se incluían también palabras muy similares, que no estaban en los listados originales, pero que por su similitud incluían con igual confianza. El error es casi imperceptible para los sujetos, como reporta esta nota del New York Times que inspira este artículo.

Para complicar las cosas aún más, el contenido de nuestros recuerdos cambia con el tiempo. El juego del teléfono descompuesto y la distorsión que implica es una analogía apropiada, porque difícilmente tenemos un depósito de almacenamiento digital que podemos consultar cuando queramos. Al contrario, cuando recordamos algo, lo que hacemos es traducir la última versión en la cadena de teléfono descompuesto. Aunque asumimos que lo que recordamos ahora es lo que siempre hemos creído, en realidad, hay una distorsión que solemos ignorar.

Fallamos, no hay ninguna sorpresa en eso. Pero los fallos en la memoria no dicen nada sobre nuestra capacidad u honestidad; cómo respondemos a esos fallos, por ejemplo en dilemas éticos o en el peso que damos a la opinión de testigos en un juicio sí que es importante. ¿Qué tal el peso que le damos en nuestro sistema educativo?

lunes, 17 de noviembre de 2014

Avances en la ciencia de la felicidad

Nuestra cultura le pone un énfasis demasiado marcado a la felicidad. Hay una serie de libros, panfletos, cursos, dichos, películas, programas de televisión y más que tienen por propósito enseñarnos una manera más de alcanzar la felicidad. Sin ningún lugar a dudas tenemos mejor material para alcanzarla que El secreto de Ronda Bhyrne o la última novela de Paulo Coelho, quizá leyendo algo de filosofía o buscando nuestra propia manera de vivir, en vez de seguir los consejos de otros. Sin embargo, una serie de nuevos libros se salen del "montón" para darnos un par de buenas ideas.


En primer lugar, un libro muy académico del profesor Luka Zevnik, The Birth of Modern Hapiness. En él, argumenta que la mayoría de palabras indo-europeas para "feliz" se derivan de otras que significan "buena suerte", como recordándonos que no están del todo separadas. En el que es un texto más bien histórico, se nos recuerda que aunque ahora dirigimos todos nuestros esfuerzos hacia la felicidad, hace apenas unos siglos era pecado buscar en la tierra lo que se había prometido exclusivamente para el cielo. El cambio se debe en gran medida al Renacimiento, seguido de la ilustración, que combinó la creencia de progreso con una nueva fe en la ciencia y la razón que dieron vuelta a la forma de ver el mundo.

El segundo es Hardwiring Happiness de Rick Hanson, quien introduce en un paquete occidental lo que él mismo obtuvo de siglos de filosofía budista acumulada. Su argumento central es que hemos desarrollado la habilidad de concentrarnos en y recordar eventos negativos con más claridad que los positivos. La sobrevivencia de la especie dependía de esto, pero en un contexto muy distinto al de nuestros ancestros, podemos utilizar la plasticidad de nuestro cerebro para adaptarnos a ser más felices. Ahora bien, qué tanto podemos hacerlo a través del desapego de los requerimientos que la tecnología, el estrés y la rutina nos imponen, o qué tanto estas herramientas pueden ayudarnos a realizar nuestro potencial más allá de lo que quisiéramos, está en discusión todavía.

Lo seguro es que uno de los problemas más desatendidos de los últimos años, y que apenas hemos dominado lo suficiente para empezar a abordar, es el de la enfermedad mental. Esta representa cerca de un 40% de todas las enfermedades y afecta más a los grupos en edad de trabajo y contribución a la economía, además de impactar con más fuerza a quienes no tienen acceso a tratamiento, tanto por costo como desconocimiento. Un psicólogo y un economista, Richard Layard y David Clark, argumentan que esta situación debería escandalizarnos. Y en efecto, haríamos mucho progreso al eliminar las fuerzas que evitan nuestra felicidad, incluso si no estamos del todo seguros sobre cómo llegar a ella. Para informarte de este tema, puedes leer su libro Thrive.

La pista de las recomendaciones es del Financial Times.

lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Adicción a internet?

Hay que sacar esta aclaración lo más pronto posible: el internet no es una adicción como lo es el alcohol, las drogas o el cigarrillo. Pero eso no quiere decir que el comportamiento que desarrollamos alrededor de nuestra rutina digital no pueda considerarse, de alguna manera, adictiva. Ocurre que las adicciones son caracterizadas por la incapacidad de controlar cuán a menudo dedicamos tiempo y recursos a ella, incluso a pesar de estar conscientes de los posibles efectos negativos que pueda tener.



La explicación es parcialmente genética, pero sobre todo se basa en la actividad neurocerebral que generan las actividades adictivas. Las drogas, por ejemplo, tienen un efecto en el sistema límbico, especialmente la parte que conduce la dopamina y que conocemos como el centro encargado de administrar la sensación de placer. La misma área se ve afectada por comportamientos como las apuestas, el amor, y posiblemente, el internet.

El problema es que no hay un criterio "normal" del uso de internet contra el cual contrastar el comportamiento que consideramos "adictivo". Maria Konikova, bloguera del New Yorker, estudia el caso de Sue, una chica que pasa la mayor parte de su tiempo en redes sociales. "¿Pero quiere decir esto que tiene un problema con el internet? ¿O con manejar su vida social y su vida sexual? ¿Qué pasaría si sigue estando obsesivamente conectada, por el resto de su vida, pero aprendiera idiomas o editara la Wikipedia todo el tiempo?", escribe.

Las adicciones que no dependen de una sustancia son muy reales, y la supuesta adicción al internet encaja con la descripción. Sin embargo, son significativamente más sencillas de combatir que las que al introducir una sustancia ajena a nuestro cuerpo, generan un imbalance químico y un estímulo mucho más claro. Remover los catalistas de la acción adictiva harían una gran contribución: cancelar la tarjeta de crédito para dejar de comprar en línea es casi tan útil como un alcohólico que tira todas las botellas de whiskey y vodka que almacena en su casa. Cancela todos los boletines con ofertas y recomendaciones de enlaces, o utiliza los servicios que bloquean ciertos dominios por períodos determinados de tiempo en lo que lo único que quieres es concentrarte.

No es tan sencillo como desconectar el cable de internet porque la web se ha vuelto una parte esencial de nuestras vidas, pero recuperar el control está a nuestro alcance.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Neutralidad de la red

El presidente de Estados Unidos Barack Obama anunció en un video reciente que ya estaba cansado de las tonterías en contra de la neutralidad de la red. No lo dijo en esas palabras, pero refleja algo de desesperación con la continuidad del debate:



En 2007, Obama se comprometió a nombrar sólo a personas comprometidas con la neutralidad de la web como directores de la Comisión Federal de Comunicaciones, pero las cosas no han salido de la forma esperada. Varios de los ocupantes de ese importante puesto han sido más blandos en su tratamiento con los proveedores de internet y las empresas de cable. Lo que está en juego es la capacidad que estas empresas, Comcast y Time Warner, por ejemplo, puedan tener para diferenciar la velocidad de los servicios que ofrecen a distintas compañías. Por ejemplo, Comcast cobró a Netflix un espacio privilegiado para su contenido, lo cual marca un precedente en camino hacia una internet que es rápida y eficiente... para quienes puedan pagarla.



La importancia de esto es que Estados Unidos domina buena parte del mercado de tecnología y básicamente todo el mundo se vería afectado si se renuncia a los principios de la neutralidad de la red. Hay buenos argumentos en contra, sobre todo los que justifican que la discriminación de precios es una herramienta útil para ampliar el acceso y la interconexión de los próximos millones de personas que aún no son usuarios de la red. Aquí hay una explicación de esta visión.

Que Obama salga a defender la red es simbólico y útil, pero hace falta que las ideas y principios de la red libre se traduzcan en reglas que los reflejen (en Estados Unidos y el resto del mundo).

Aquí se explica un poco más en detalle el contexto.

Cuéntenos, ¿Qué piensa de este debate?

viernes, 24 de octubre de 2014

Tenemos los medios que merecemos

El mundo de hoy está lleno de expertos. Se dice de ellos que son los más conocedores de un tema específico, que tienen más información o un acceso más directo a fuentes y que por eso, nos sirven de guía para entender un tema. Sin embargo, no hay dos expertos que estén hechos iguales. Varían de una a otra disciplina y en algunos casos, son mucho menos útiles de lo que pensamos. En el mundo donde el conocimiento no es lo mismo que la simple abundancia de la información, vale la pena aprender a distinguirlo.

En televisión, no es raro encontrarse con una serie de programas donde analistas políticos emiten grandes predicciones sobre lo que ocurrirá en la aprobación de ciertas leyes, el auge y caída de ciertas carreras de personajes públicos, la próxima elección y la última tendencia. No es extraño, porque mientras más sensacionalista el titular, mejor. Por ejemplo, "Matanza al estilo venezolano" (ignorando las sensibilidades del caso de Venezuela), "Habrá Cientos de Muertes por las Vacunaciones de la Gripe Porcina". El punto es que, aunque no todos tienen que ser "Los UFOs de Roswell Predichos por la Biblia", muchas veces los medios creen que para atraer nuestra atención necesitan resaltar, y lo hacen en todos los grados de exageración y sentimentalismo.



Un ejemplo más sutil es el de Russell Brand, a quien deben conocer más por las películas que por su activismo. A pesar de dedicarse fundamentalmente a la comedia, es un tipo que se ha presentado en múltiples ocasiones para emitir comentarios más serios. Busca utilizar su influencia y está bien. Otros lo han hecho anteriormente, como Bono para generar conciencia sobre el combate a la pobreza en África y Bob Geldof con una serie de campañas desde Live Aid, Band Aid, ONE Campaign y otras, básicamente dirigidas a objetivos de desarrollo. Pero de vuelta a Brand, quien tiene un libro que defiende la revolución (que define en el video de abajo) y donde profundiza en algunas ideas que suele compartir a través de Youtube.



No todo es tan fácil de hacer de menos, pero aunque algunos de sus puntos son válidos suele ser débil argumentando y casi nunca presenta información que lo soporte. Quiere una revolución, pero sólo la describe como una utopía donde todos nos tomamos de las manos, cuidamos de los otros y del planeta. Sin embargo, la culpa no la tiene Brand (ni Bill O'Reilly, a quien critica con todo el tino del mundo), ni Jaime Bayly ni cualquiera que sea el presentador de noticias en Youtube de moda.

La culpa es de la audiencia porque en vez de demandar información válida, demandamos un pronóstico, una predicción. Demandamos que la información nos sorprenda o nos saque de nuestros cabales, más que su exactitud o sus matices. Y demandamos que nos lo diga alguien que ya conocemos, en vez de estar dispuestos a escuchar los puntos de todos. (Todo esto es aún más importante a medida que estamos en transición hacia modelos de periodismo y medios puramente digitales). Para tener mejores medios, hay que cambiar nuestros hábitos de consumo.

martes, 14 de octubre de 2014

Expertos contra novatos

¿Es genial ser un experto? Probablemente, pero no es lo mismo ser esa persona que conoce todo lo que hay que saber en un área que utilizar las herramientas intelectuales y cognitivas en general para un trabajo más complejo, como la innovación, o analizar un problema de forma creativa. Lo que está de trasfondo es que mientras más conoces de un tema, es menos probable que puedas hacer una contribución realmente innovadora, porque esa ventaja que te dio la profundidad del conocimiento, te resta en la posibilidad de conectar con nuevas ideas y generar combinaciones poderosas y nuevas.


Usaremos un ejemplo de la prehistoria de la computación: los discos floppy o diskettes. Cuando Memorex era el líder del mercado del almacenamiento y la transmisión de la información, su producto estrella era el disco de 14 pulgadas, pero nunca concibieron la reducción de tamaño como un paso lógico a seguir. La competencia, Seagate Technology, tomó la delantera con el disco de 8 pulgadas y un líder emergió con el de 5, para dar surgimiento al disco final que medía 3.5 pulgadas apenas. Los líderes del mercado, por estar más establecidos y tener otro tipo de requerimientos, eran más lentos para transformar su operación y continuar innovando.

Tomamos esa anécdota de Inc, la revista de negocios y tecnología. Sin embargo, el autor de la misma nota también pone una serie de consideraciones necesarias para no caer en la trampa y dejar que el peso de nuestro propio conocimiento termine por hundirnos:

  • Parte una idea grande en sus términos más simples. Cuando lo hagas, será más fácil considerar las ideas buenas y separarlas de las malas, sin descartar mejores opciones.
  • Consigue que alguien sea el abogado del diablo. Es muy fácil buscar confirmación para tu creencia, o para el potencial éxito que pueda tener una idea. No es tan fácil criticarla desinteresadamente, por lo que designar a alguien cuyo trabajo sea precisamente eso, te obligará a tomar mejores decisiones.
  • Aprovecha a tus mentores: una buena idea para mejorar y diversificar el conocimiento (de una empresa, como para una persona individual) es enlistar mentores que tengan distintos trasfondos, que sean expertos en su tema y te ofrezcan una variedad de herramientas. Esto te empujará a diversificar tus ideas.
  • Nutre tu equipo con novatos, tanto como de expertos. La idea es que las visiones que no se han contaminado de las costumbres de una industria o empresa tienen una facilidad distinta para emitir juicios, sin estar comprometidos de antemano con una versión de las cosas.


¿Qué otras herramientas crees que podrían funcionar?

lunes, 6 de octubre de 2014

El hombre y la máquina

En 1996, el maestro ruso del ajedrez y entonces campeón mundial Garry Kasparov jugó contra una computadora diseñada específicamente para vencerlo. Él la venció en ese primera ocasión, y al año siguiente, accedió a una revancha. Kasparov ganó el primer juego de ese nuevo set, jugando con las piezas blancas y aunque en el segundo estaba luchando con las piezas negras, puso una trampa en la que su contrincante - Deep Blue - no cayó y lo venció. Tres juegos más acabaron en empate y Deep Blue ganó el sexto juego, el decisivo. Esa fue la primera ocasión en la que una computadora vencía a un ser humano en un juego de ajedrez de múltiples encuentros.



Ajedrez es un juego que requiere estrategia, creatividad y una serie de talentos que lo convierten en un test de inteligencia más efectivo que casi cualquier prueba de inteligencia o coeficiente intelectual. Por eso, se convirtió en un hito del avance de la inteligencia artificial y de la capacidad de una computadora por vencernos en una tarea hasta entonces reservada para los seres humanos. Lo que ocurre es que, aunque una computadora sea capaz de ejecutar cálculos extremadamente complicados a una gran velocidad, el ajedrez hace que la habilidad puramente computacional palidezca. Las posibles combinaciones de movimientos, jugadas y estrategias para ganar un juego son más que la cantidad de átomos que hay en el universo, por lo que después de un par de movimientos, el cálculo simple no es un procedimiento tan fácil.

Los seres humanos, Kasparov incluído, tampoco pueden calcular las posibilidades y delimitar cuál es el mejor movimiento posible. Pero tenemos una ventaja distinta: jugamos a través de conjeturas, o razonamiento heurístico. Así que la discusión es realmente entre la fuerza bruta (computacional) y el ingenio creativo (que opera a través de reglas tácitas, que un maestro llega a aprender e intuir casi automáticamente).

Por el momento, las computadoras aún saben más de lo primero que de lo segundo. Un miembro del equipo de IBM que contribuyó a diseñar a Deep Blue, explica la diferencia así: Asumamos que el juego contra Kasparov hubiera sido en el World Trade Center y los ataques del 11 de septiembre hubieran ocurrido en ese momento. Kasparov hubiera corrido como loco. Nosotros hubiéramos corrido como locos para escapar. Deep Blue se hubiera quedado allí, sólamente computando. Y en un universo tan complejo como el nuestro, tanto la intuición como el razonamiento frío tienen su lugar.

Las computadoras que juegan ajedrez seguirán siendo un adalid de la última moda en desarrollo computacional, mucho más allá de ese primer momento en que los humanos empezaron a perder, pero el debate continúa sobre las ventajas que pueda tener un ser humano.

lunes, 15 de septiembre de 2014

La puerta a la realidad

En la historia de la ciencia, el primero en introducir la idea del determinismo causal o científico fue el francés Pierre-Simon Laplace en 1814. Escribió que podemos considerar el presente estado del universo como el efecto de su pasado y la causa de su futuro: "Un intelecto que en determinado momento pueda conocer todas las fuerzas que ponen a la naturaleza en movimiento, y todas las posiciones de todos los elementos que la componen, y si este intelecto fuera lo suficientemente vasto como para analizar estos datos, sería capaz de unir los movimientos de los cuerpos más grandes del universo y de los átomos más pequeños en una sola fórmula. Para ese intelecto nada sería incierto y el futuro, como el pasado pero presente ante sus ojos" (traducción libre).

Este intelecto adquirió el sobrenombre de "demonio", y la gente se refiere a él como el demonio de Laplace. En efecto, no existe ese intelecto, pero su experimento mental buscaba establecer el principio de determinación, de las causas y consecuencias que gobiernan el universo. Es cierto, Laplace vivió en la época de Newton y la mecánica clásica, el mundo donde el universo estaba construido como un reloj. Descubrimientos posteriores hacen de menos esa idea.



¿Pero qué pasa si el universo está al menos un poco alejado todo el tiempo? El presente llega en blanco y negro (x provocó y, z es la causa de x), pero el pasado y el futuro se nos esconden a los seres humanos que no tenemos todo el conocimiento que el demonio hipotético de Laplace. Cuando hacemos predicciones sobre el futuro (o retroducciones, tratar de identificar las causas de un fenómeno en el pasado), dependemos de una teoría que orienta nuestra percepción hacia los factores que considera relevantes. Necesariamente hay filtros y sesgos, y utilizamos reglas para conjeturar y poco a poco, avanzar por el camino de la verdad.

Por suerte para nosotros, desde el siglo XVIII, alguien más sentó las bases. Fue un ministro presbiteriano inglés que también era matemático, Thomas Bayes. El problema de las probabilidades de ciertos eventos que consistía de ciertas condiciones esperaba resolución y Bayes se lanzó a ofrecer una propuesta. Por suerte, sus ideas fueron heredadas y otros desarrollaron el proceso de razonamiento que se conoce como bayesiano: uno que tiene el sentido de probabilidad como una creencia parcial, más que como una frecuencia.

El teorema de Bayes dice que, la probabilidad de un hecho (como tener gripe) es más preciso si se ata la probabilidad de ese hecho X con otro hecho Y, como la probabilidad de tener gripe, considerando que tengo un dolor de cabeza. Así, la probabilidad no sólo se entiende de forma relativa, sino que permite discernirla con más claridad considerando las circunstancias que se van presentando en el camino. Este cambio es monumental para la comprensión del universo y la acción humana, y quizá no suficientes personas se han molestado en preguntarse qué implica.

(La expresión matemática, además, es muy simple de expresar):

lunes, 25 de agosto de 2014

4 Razones para leer (una animación)

Probablemente no necesitan que los convenzan, pero si necesitan un recordatorio o quisieran refrescar la memoria para responder por qué vale la pena leer literatura en primer lugar, esto les va a servir. ¿Cuál es el punto con la literatura? Bueno, el video de abajo tiene cuatro puntos importantes, además de haber creado una fantástica animación para ilustrarlos. Producido por "The School of Life" (La escuela de la vida), las razones son:

1. Nos ahorra tiempo (dándonos acceso a eventos, emociones y situaciones que tomaría una eternidad experimentar en la vida real, en carne propia).

2. Nos hace más agradables (dándonos una experiencia de los puntos de vista de otras personas, poniéndonos en sus zapatos de la forma más cercana posible y haciéndonos más empáticos).

3. Es una cura para la soledad (porque aprendemos que otros comparten ideas y sentimientos que en algun momento hemos sentido)

4. Es una preparación para las dificultades de la vida (porque nos dejan ver que otros personajes sufren, luchan, fracasan y tienen éxito).

lunes, 4 de agosto de 2014

No tan irracionales

Los últimos veinte años de descubrimientos en psicología nos dicen que somos presas de una variedad de errores de código. Preferimos ganarle a otro a tener la razón, confirmar lo que creemos que descubrir nueva información, interactuar con los nuestros en vez de explorar otras formas de vida. De ahí que muchos concluyen que nuestra facultad de razón está en constante pelea con otras fuerzas ocultas dentro de nosotros y algunos, aún así, dicen que debemos cambiar el paradigma de la racionalidad.

Es cierto, el paradigma al que se estaba comparando era demasiado rígido respecto a nuestras capacidades de conocimiento del mundo. En el siglo XX la economía y la teoría de juegos convirtieron a la persona racional en alguien definido por su cálculo con miras a la maximización del interés personal (cálculo lógico y matemático que era super conveniente a los académicos que hacían demostraciones bajo ese supuesto). Definitivamente, este hombre calculador está lejos de ser nuestra realidad.

El problema es que de la teoría a la práctica saltamos muy pronto. Varios escritores han convertido la tesis de la irracionalidad individual en una idea de irracionalidad pública, que dice que muchos ciudadanos actúan de forma irracional buena parte del tiempo y que por lo tanto, se puede dar uno o dos empujones para que la política y la sociedad actúe a favor de nuestros mejores intereses.


Pero esta idea trae sus propios problemas. ¿No eran igualmente irracionales los arquitectos de esos pequeños empujones que se vuelven políticas? ¿O será que la idea de irracionalidad pública no es igual de válida que la individual en la que se ancla? Incluso nuestra irracionalidad personal, ¿es insuperable o simplemente estadística? Este y otros temas se discuten en una interesante nota de Aeon Magazine que los invitamos a leer.

lunes, 21 de julio de 2014

Nuestro conocimiento del autismo

Es impresionante pensar que hasta hace unas décadas, vivíamos en la oscuridad respecto a nuestra comprensión del autismo. Hoy en día, es un trastorno aún bastante incomprendido, pero por suerte se discute cada vez más sobre sus implicaciones para quienes lo padecen. La historia de Owen Suskind ilustra un poco el cambio de lo que ocurría hace algunos años cuando padres descubrían que su hijo tenía una seria limitante que le impedía comunicarse y ser parte del mundo más allá del suyo propio. Por suerte, como se relata en un episodio reciente del programa Radiolab tomado del libro Life: Animated, las cosas han cambiado y apuntan a seguir haciéndolo.



A pesar de pensar que todo estaba perdido, Owen empezó a dar pasos de apertura a los 6 años con la mediación de películas de Disney con las que, sobre la base de repetir escenas y el apoyo de la música de fondo, podía usar la trama de La sirenita y Aladino para explicar puntos de la complejidad de la realidad mayor. Es interesante y hay que escuchar el proceso, pero también hay que escuchar los matices. Este es uno de múltiples casos de autismo y no podemos pecar de optimistas. La ciencia del autismo es apenas incipiente, pero lo que vamos descubriendo es importantísimo para el mundo de la educación, como para el desarrollo psicológico.


lunes, 7 de julio de 2014

Redes sociales: cómo afectan nuestra psicología


Las redes sociales han cambiado al mundo, pero también hay formas sutiles en las que afectan nuestra psicología. Los productores del canal de Youtube ASAPScience produjeron un video para explicarlo en menos de 3 minutos y nos pareció importante compartírselos.

Primero, está el efecto adictivo. Resulta que tenemos una capacidad limitada para controlar cuánto tiempo pasamos conectados a internet, lo que se deriva en una constante búsqueda de nuevos estímulos que, aunque no es técnicamente una adicción, estimula las mismas regiones de nuestro cerebro y nos obliga a seguir dando clicks para hallar más y mejores fotos o videos divertidos. Lo de los estímulos, además, es más fuerte cuando se trata de algo relacionado con nosotros que cuando se trata de escuchar las ideas de alguien más.

Además, estudios han demostrado que el multitasking o realizar múltiples tareas a la vez no sólo es un mito sino que afecta nuestra capacidad de concentrarnos en trabajos intensivos a largo plazo.

Pero no todo es tan grave. Mientras la tecnología va moviendo las relaciones interpersonales a la web, ha creado una serie de conexiones suaves (todos esos amigos que no son "realmente" tus amigos) pero también hay un crecimiento de relaciones que se solidifican y que han empezado o seguido con el tiempo a través de las redes sociales.

La tecnología nos está reprogramando, descubre cómo:



martes, 1 de julio de 2014

"Periodismo invasivo" en la sociedad libre

La experiencia de los Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX sirve para ilustrar los beneficios del periodismo libre, que no sólo informa sino entrega poder a varios segmentos de la sociedad y con ello, desenvuelve un círculo por lo general virtuoso de avance social.

En 1906, Theodore Roosevelt acuñó el término muckracker (que se traduce más o menos como removedor de estiércol). Se basó en un personaje liteario, un hombre con un rastrillo para el lodo cuya función era jprecisamente esa, pero que aquí se aplicaba como un término para designar al periodismo intrusivo. Intrusivo sí que era, pero también efectivo al exponer los excesos de los grandes industrialistas así como de la corrupción en la política.

Ida Tarbell hizo un libro en 1904 (entonces el periodismo se podía hacer con mucha más extensión) sobre la historia de la Standard Oil Company, el gran complejo industrial de John D. Rockefeller. Movilizó a la opinión pública y se puede considerar un punto de partida del proceso que terminó en el rompimiento de la Standard Oil en 1911. Otro muckracker era Louis Brandeis, quien delineó una serie de escándalos financieros en su libro Other People's Money and How Bankers Use It (El dinero de otras personas y cómo lo utilizan los banqueros). El mismo magnate de los medios William Randolph Hearst jugó un papel parecido desde la dirección de su medio. En su revista The Cosmopolitan, se publicaron una serie de artículos de David Graham Phillips llamados "La traición del Senado". En 1906, movió a la opinión pública para introducir elecciones directas al Senado con la XVII Enmienda a la Constitución de Estados Unidos.

Obviamente hay más factores que explican esos cambios importantes, pero la prensa libre los hizo un proceso transparente y del que todos podían estar informados.

En la región, las herramientas digitales están dando cabida a más y más medios que podrían considerarse herederos de la tradición de los muckrackers. ¿Les suena alguno?

lunes, 23 de junio de 2014

Cómo pensamos: versión para educadores


Daniel Kahneman es un neurocientífico convertido en celebridad luego de recibir el premio Nobel de economía por mezclar esas dos disciplinas. En su último libro, Thinking, Fast and Slow, él explica el mecanismo de razonamiento de forma muy sencilla, en una historia que la explica utilizando dos personajes que él llama simplemente sistema 1 y sistema 2. La historia es simple. El sistema 1 es rápido, intuitivo y eficiente. Es lo que usualmente conocemos como la parte pre-conceptual de nuestro pensamiento. El sistema 2 es lógico y racional pero lento y consumidor de bastante energía. En general, vamos por el mundo utilizando siempre el sistema 1 y usamos el sistema 2 de forma limitada, cuando analizamos detenidamente una pregunta o de forma más fundamental, cuando decidimos ser conscientes sobre algo. Ahora bien, la interacción entre ambos sistemas es compleja y aún queda mucha tela por cortar incluso entre los científicos que analizan estos temas, pero aún en este punto hay una pregunta que cabe hacer a los educadores: ¿Cómo aprovechamos este nuevo "gran descubrimiento" de la psicología cognitiva para la educación?

En primer lugar, está el tema de la memoria.

La memoria es quizá la virtud más privilegiada por el sistema educativo actual. Los exámenes y las clases, basados en la impartición de conocimiento, miden la medida en que el alumno pueda recordar un contenido específico. En este tema, la neurociencia no tiene muchas respuestas definitivas, porque la memoria resulta de la interacción de varias regiones del cerebro y ha demostrado ser más compleja de lo que creíamos. Lo que sí es que tiene una gran lección de humildad porque, aunque nuestra cultura y nuestras vidas están estructuradas alrededor de lo que recordamos y establecemos como precedente, estudios evidenian que muchas veces nuestra memoria no es tan exacta como podemos pensar. Muchas veces, funcionan de forma asociativa y resulta haciendo conexiones que no son ni siquiera sobre el pasado. Para leer más al respecto, recomendamos este artículo.

Luego está el tema de la atención, crucial bajo el sistema de apendizaje por medi de sesiones de clase de períodos largos y estructurados por materias. La versión corta es que la atención es un recurso escaso y que tiene un alto costo de energía, por lo que hay que reestructurar buena parte de la forma en la que estudiamos y aprendemos. La versión larga la tienen disponible en este video, que les recomendamos.

lunes, 16 de junio de 2014

El paradigma de la escuela

El paradigma de la escuela es muy fuerte, porque tiene una larga historia de reproducir un modelo muy antiguo: el de la sesión que un profesor organiza ante un grupo de alumnos, que se supone que escuchan y en ese proceso hacen un análisis de la información para hacerse su propio juicio. Lo hacen alrededor de periodos de clase dedicados a distintas materias, usualmente por largos espacios de tiempo y en grupos estructurados por edades.

El gran problema, sin embargo, es la consecuencia que tiene ese sistema. Muchos alumnos pelean con la rigidez del sistema de evaluaciones, del sistema de instrucción y la incapacidad de muchos a adaptarse a algo que es, en cierta manera, muy antinatural. Por suerte, varios proyectos a nivel mundial han adquirido cierta relevancia para reformar la idea de la escuela, y repensar el paradigma de la educación como instrucción.

Entre las opciones están la metodología Montessori, las escuelas libres, las comunidades de aprendizaje, el homeschooling o educación en casa y otros. Las opciones comparten varias experiencias, más allá de las diferencias de principios que tienen algunos: son orientados a la creatividad del individuo, la iniciativa de los alumnos, el aprovechamiento de distintos tipos de talentos y a cuestionar el grado de uso de la autoridad en el salón de clase.

Luego de producir la película de 2012, La educación prohibida, el proyecto continúa mapeando algunas de estas metodologías alternativas a raíz de la discusión que generó el documental. Puede verse en este mapa interactivo y si conocen una opción que no ha sido agregada, inclúyanla.

domingo, 8 de junio de 2014

Guatemala y sus ciudades


La gran contribución de las ciudades a la historia de la humanidad ha sido, ha riesgo de simplificar, ofrecer una cierta cercanía a las personas. De la cercanía surge una experiencia compartida que enriquece no sólo el comercio y el desarrollo de talentos, sino también un proceso de enriquecimiento cultural y de intercambio de ideas. Hasta ahí la generalidad. En lo específico cada ciudad es distinta. Hay algunas con más inmigrantes, por ejemplo, otras con mayor densidad urbana y menos extensión en el espacio, otras con cierta especialización como en la manufactura o el turismo. Para suerte de muchos, las capitales suelen ser una combinación de todo lo anterior. 

Las ciudades también tienen un lado oscuro. Al atraer a muchas personas en búsqueda de oportunidades, a veces carece de condiciones para recibir a los menos afortunados que aterrizan en sus territorios. Se producen condiciones de hacinamiento, de bajo nivel de acceso a servicios básicos o lo que se conoce como gentrificación, el desplazamiento de grupos de menores ingresos por la llegada y crecimiento de sectores más ricos a su lado. 

Así y todo, el balance generalmente es positivo. El caso de Guatemala es ejemplar. Concentra la mayor cantidad de inversiones, de universidades, de empleos y de desarrollo en el país, pero también concentra la violencia, las zonas marginales y los temas pendientes. 

El gran debate es convertir esos problemas en temas por resolverse, no tomarlos como el costo necesario de vivir en sociedad. Así, las ciudades guatemaltecas pueden aspirar a volverse proyectos a largo plazo más que la forma en la que, para bien o para mal, hemos resultado viviendo juntos. 

domingo, 1 de junio de 2014

El arte de navegar un mapa


Toda una nueva generación de jóvenes que nacieron con un smartphone bajo el brazo incluyeron entre su acervo fundamental, además de la lectura y la escritura, el uso de los mapas de Google (o de Apple, para los usuarios de esa marca específica). Adquirieron la facilidad de ubicar un sitio de interés en Foursquare o Tripadvisor. Lo compartieron, con todo y foto, en Twitter o Instagram. Pero quítenles esa herramienta y abandónelos en una ciudad desconocida con un mapa de papel, y verán la diferencia entre seguir la orden de un teléfono inteligente y realmente estar ubicado en un sitio. Este no es un llamado de atención moralista que busca abandonar la tecnología móvil que hace tan fácil conducirnos por el mundo y hacer tareas esenciales, comunicarnos y descubrir cosas nuevas. Es, sin embargo, un llamado para aprender a aprovecharlas más.

Navegar un mapa es una de esas hazañas que desde los tiempos de los Vikingos en Escandinavia, de las excursiones comerciales de Oriente a Occidente y de las expediciones de Magallanes al sur del continente americano fue esencial. Quizá no eran demasiado eficientes y cometían errores (Colón cometió el más grande de todos al descubrir un nuevo continente) pero instalaron rutas de comercio, intercambio de bienes desde territorios lejanos y empezaron a fertilizar la cultura entre civilizaciones. Los instrumentos, el conocimiento del cielo y las estrellas, la flexibilidad con la que se manejaban las coordenadas y esencialmente, la falta de orientación satelital, eran las características centrales de aquellos viajeros antiguos.

Más que ser demasiado precisos, su logro era conocer el entorno de una manera distinta, más intuitiva. Esta forma de conocimiento es distinta de la experiencia actual al menos en que en vez de llegar de punto A a punto B tras una serie de instrucciones o pasos determinados, se aprovechaba más de la ruta y los caminos como valor en sí mismo. ¿Podemos hoy en día recuperar ese gusto por los recorridos mismos y no sólo por llegar a un destino específico?

jueves, 22 de mayo de 2014

Los errores de los genios de la ciencia

Los genios no son infalibles, ni están aislados del riesgo de cometer errores. Mario Livio escribió un libro titulado Brilliant Blunders, que reúne 5 teorías erradas propuestas por 5 de los más grandes científicos de los últimos 200 años. Escribí de él en algún detalle en esta página.

El punto en realidad es demostrar la forma en la que avanza la ciencia – no un tratamiento de las cosas que sabemos sino la creación y selección de teorías que expliquen la realidad, con más margen para el error del que usualmente creemos.
Sus personajes son Charles Darwin, Lord Kelvin, Linus Pauling, Fred Hoyle y Albert Einstein, todos genios de la ciencia pero quienes en retrospectiva fallaron en notar errores cometidos dentro de su propio proceso de razonamiento.

Esta reflexión es doble. Primero, todos cometemos errores, pero eso no impide que hagamos grandes contribuciones al mundo, el conocimiento y el dominio de las ideas. Todo lo contrario, a través de los errores de unos, otros pueden enmendar el camino y generar un beneficio mayor.

Segundo, que la ciencia no es algo que hacen seres extraños en batas blancas. Es una tarea para ensuciarse las manos, observar, equivocarse, repetir y equivocarse mejor a la segunda vez. El proceso, cuando se repite, tiene una gran ventaja: deja precedentes, se puede construir sobre el trabajo de otros y entre refutarlos y verificarlos, construir el progreso del mundo de las ideas.

viernes, 16 de mayo de 2014

Libros clásicos con malas reseñas

Lolita es noticia en el mundo de los libros. Desafortunadamente, es mala noticia. Son dos razones las que hacen que no valga la pena su lectura por cualquier adulto: primero porque es aburrida, aburrida, aburrida en un estilo pretencioso, florido y fatuo. Segundo, porque es repulsiva”.

Esta es una traducción de la reseña que hizo Orville Prescott en The New York Times del famoso libro de Vladimir Nabokov de 1958. Pero pasó la prueba de sobrevivir a lo largo del tiempo las exigencias del mercado, encontrando siempre nuevas personas que los buscan y recomiendan, muy al pesar de este crítico. Y es que a veces, hay un abismo entre la opinión de los críticos y los lectores comunes, porque buscan cosas distintas.

Thomas Higginson de The Atlantic escribió en 1867 sobre Leaves of Grass de Walt Whitman de la siguiente manera: “No hay que decir que fue un descrédito para Walt Whitman escribir Leaves of Grass, sólo que debió haberlo quemado después”.

Gracioso. Pero la lección, creo yo, es que no hay que hacerle caso a la opinión que un “experto” pueda haberse formado luego de recibir teoría literaria del más alto nivel. Los libros son materia prima, pero hay que pasarlos por el criterio del lector para que den fruto.

Publicado originalmente en LIbro Libertate. 

jueves, 8 de mayo de 2014

Razones de Italo Calvino para leer a los clásicos

Italo Calvino tiene algunas ideas. 14, puntualmente. Las traducimos libremente para ponerlas a discusión: 

  • Los clásicos son libros de los que se escucha a la gente decir: “Estoy releyendo…”, nunca “Estoy leyendo”.
  • Son esos libros que constituyen una experiencia atesorada para los que los han leído y los aman, pero también son una rica experiencia para quienes los leen cuando están en la mejor condición para disfrutarlos.
  • Son libros que ejercen una particular influencia, tanto cuando se imprimen en nuestra imaginación como inolvidables como cuando se esconden en las capas de memoria disfrazados de inconsciente colectivo o individual.
  • Un clásico es un libro que ofrece tanto sentido de descubrir algo nuevo con cada re-lectura como con la primera vez.
  • Es un libro que incluso cuando leemos por primera vez nos da una sensación de haber leído algo de ellos antes.


  • Es un libro que nunca se lee hasta gastar todo lo que tiene que decir a sus lectores.
  • Los clásicos son esos libros que traen el aura de interpretaciones anteriores y que dejan huella en la cultura o culturas (o tal vez en el lenguaje y las costumbres) por las que han pasado.
  • Un clásico es un trabajo que constantemente genera una nube de discurso crítico a su alrededor pero que siempre se lo sacude como si fueran pequeñas partículas de polvo.
  • Los clásicos son libros que mientras más pensamos sobre ellos, más originales, inesperados e innovativos los encontramos que cuando los leímos.
  • Clásico es un término dado a cualquier libro que llega a representar al universo, un libro en par con los antiguos talismanes.
  • “Tu” clásico es un libro ante el cual no puedes permanecer indiferente, que te ayuda a definirte a ti mismo en relación o en oposición a él.
  • Un clásico es un trabajo que viene antes de otros clásicos, pero que esos que han leído otros clásicos inmediatamente reconocen y le otorgan un lugar en la genealogía de la literatura.
  • Un clásico es una obra que relega el ruido del presente a un susurro en el trasfondo, sin el cual al mismo tiempo no podría existir. [Este me gustó tanto en la forma en que fue expresado en inglés que lo añado: A classic is a work which relegates the noise of the present to a background hum, which at the same time the classics cannot exist without.]
  • Un clásico es un trabajo que persiste como el ruido en el fondo incluso en un presente completamente incompatible.
¿Tienen alguna opción no. 15?

jueves, 1 de mayo de 2014

Cita a ciegas con un libro

Tendemos a juzgar a un libro por su portada. En realidad, hay poco qué hacer al respecto. Nos atrae el diseño, el nombre del autor o la descripción que se hace en la parte de atrás, pero es necesario porque de otra manera, tendríamos que leerlo todo antes de decidir si estamos interesados o no. Como esto no es practicable, ciertas bibliotecas han tenido una mejor idea: confía en el juicio de alguien más, pero como en una cita a ciegas.

Esta tendencia, llamada Blind date with a book en inglés, se creó en bibliotecas de Estados Unidos para presentarle a sus usuarios libros que pueda tomar sin demasiado prejuicio sobre su autor o temática. Su elección se reduce a que puede elegir el género del texto. 



Las bibliotecas colocan una serie de libros empacados, escribiendo en el empaque pistas o más bien características que definen al libro. Lo interesante es que además de la forma de descubrir los textos, hay una evaluación de la cita donde el lector califica a su libro-pareja, lo que además da retroalimentación a las bibliotecas para elegir mejores prospectos para sus usuarios. 


lunes, 28 de abril de 2014

La ciencia: una forma muy humana de conocimiento

En 1973 se publicó una serie de la BBC producido por Jacob Bronowski, titulado The Ascent of Man y que acompañaba un libro del mismo título. En él, Bronowski rastreó el desarrollo de la humanidad a través de la ciencia y desde las herramientas de piedra hasta la física cuántica. En uno de sus episodios (11), llamado Conocimiento y certidumbre, Bronowski habla de la presión por controlar que pelea con nuestra incapacidad por saberlo todo, explicando una de las tensiones centrales del conocimiento.



Y la traducción del video la copiamos a continuación:

Hay dos partes al dilema humano. Una es la creencia de que el medio justifica el fin. Esa filosofía de botón de comando, de deliberada sordera al sufrimiento se ha vuelto el monstruo en la máquina de guerra. Otra es la traición del espíritu humano. La aserción del dogma cierra la mente y convierte a una nación o civilización en un regimiento de fantasmas.

Se dice que la ciencia hará a los hombres convertirse en números. Esto no podría ser más falso - trágicamente falso. Mire por usted mismo.

Este es el campo de concentración y crematorio en Auschwitz (el campo de concentración). Aquí es donde las personas fueron convertidas en números. En este estanque fueron vertidas las cenizas de 4 millones de personas. Y no fue hecho por el gas, sino por la arrogancia, el dogma, y la ignorancia.

Cuando muchos creen que tienen conocimiento absoluto, sin prueba de la realidad, es así como se comportan. Esto es lo que hace el hombre cuando aspira al conocimiento de los dioses.

La ciencia es una forma muy humana de conocimiento. Estamos siempre en el borde de lo conocido; siempre sentimos hacia adelante lo que esperamos conocer. Cada juicio en la ciencia está parado sobre el error y es personal. La ciencia es un tributo a que podemos saber a pesar de nuestras falencias.

Tenemos que curarnos de la urgencia por el conocimiento y poder absolutos. Tenemos que cerrar la distancia entre el botón de comando y el acto humano. Tenemos que tocar a la gente.

Obtuvimos la pista en Brainpickings, de donde traducimos la cita.

lunes, 21 de abril de 2014

¿Por qué amar la matemática? (En 10 ilustraciones)

Math with Bad Drawings (Matemática con malos dibujos) es un tributo a la ingenuidad de ciertos genios que no tienen talento para la estética que a veces se requiere de ellos. Esto no impide que Ben Orlin produzca y alimente su blog de contenido genial. En este caso, asistió a una conferencia en Baltimore donde invitó a los participantes a responder la pregunta de ¿por qué aman la matemática? Obtuvo 39 respuestas, incluyendo algunas de las que reproducimos a continuación:

1. Amo los patrones. Amo la cacería y amo que nuestra sed por esos patrones es tan profunda e instintiva que podamos llamarla canina.


2. Amo lo túneles subterráneos que conectan la matemática. Amo que cada tema en la matemática es un río subterráneo de conocimiento, que alimenta y nutre tierras que apenas parece tocar. (Este es mejor por el concepto que por el dibujo).


3. Amo la explosión del cerebro.


9. Amo la física, y que la matemática nos ayuda a atrapar al mundo, no sólo con nuestros dedos, sino con nuestras ideas.


10. Amo la grandeza de la matemática, que siempre haya más de la que ya existe.


Pueden ver los demás aquí.

lunes, 14 de abril de 2014

Hacerse adulto

Jeffrey Arnett es profesor de psicología en Clark University, Massachusetts, y de entrada es alguien que admite que le costó crecer y llegar a la adultez. Trató de utilizar el talento para tocar guitarra para evitar un trabajo de paga mínima y tocar en bares y restaurantes. Lo logró apenas porque vivió con sus padres luego de terminar la universidad. Luego de un par de años, siguió su posgrado en psicología y se doctoró cuatro años después, pero sin tener muy claro que hacer, no se estableció hasta bastante tiempo después. A los 35 obtuvo su primer trabajo a largo plazo como profesor, se casó a los 36 y tuvo hijos a los 42.

Su propia historia lo motivó a estudiar las dificultades de crecer hoy en día, entre adultos "emergentes". La suerte de estos jóvenes es que no son tan chicos como para ser recelosos de cualquier investigador que les haga preguntas, y al tiempo tienen cierta lucidez sobre su experiencia de vida por estar en el proceso de construir el significado de la misma. Escribió un libro sobre el tema y lo publicó en 2004, descubriendo con sorpresa que al tiempo la revista TIME hizo una nota de portada sobre el mismo. Para su sorpresa, esta vez negativa, el titular era "SE REHÚSAN A CRECER (THEY JUST WON'T GROW UP)". El texto lamentaba las deficiencias de este grupo de edades distintivo, entre los 18 y los 29 y que tienen un set de características que ni la adolescencia ni la adultez explican del todo.


Pero es un error catalogarlos de holgazanes. Es cierto, esperan (esperamos) que el trabajo sea divertido y si no lo es, lo rechazamos. Arnett explica que los adultos emergentes buscan trabajos basados en identidad, es decir, un trabajo que va a ser una fuente de autorealización y que utilice sus talentos e intereses para un fin productivo, no sólo para obtener un cheque a fin de mes. La expectativa puede estar inflada un poco más allá de límites saludables, pero no es un defecto del todo y hay que tomarlo por lo que es.

Otro rasgo importante es que se les ha atribuido un rasgo de egoísmo por pensarse "importantes". En realidad, los adultos emergentes son personas con bastante autoestima en general, pero de ahí a tildarlos de narcisistas hay un gran salto que ignora que también hay un grado de idealismo que motiva a este grupo de personas.

En suma, Arnett explica el espíritu de este grupo de edades con una fórmula simple. "Quieren usar lo más que puedan de su libertad mientras tengan la oportunidad. Eso no es deleznable; es sabio". La adultez está llena de responsabilidades y aunque en última instancia, esa transición llegará, ahora también se está rescatando el proceso para alcanzarla y no sólo la meta final.

Fuente de la nota

lunes, 7 de abril de 2014

Cada loco con su causa

Un artículo interesante en el New York Times cuenta la historia de Aaron Hurst, quien como muchos pensó que su sentido de propósito estaba únicamente en el mundo donde se pelea por una causa trascendental - salvar a las ballenas, plantar millones de árboles u oponerse a la apatía de las personas. Hurst fundó la Taproot Foundation y durante 13 años de funcionamiento convenció a profesionales en trabajar en programas de voluntariado, descubriendo que como él, estaban motivados por la búsqueda de propósito. Para ellos, trabajar con algo "más grande que ellos mismos" era también una oportunidad de crecimiento personal.

Ahora bien, el artículo de Hurst hace un argumento distinto. Si las personas descubrieron ese crecimiento personal y satisfacción en un ambiente de trabajo en equipo que al mismo tiempo permitiera un grado de expresión personal, esto sugiere que no necesariamente se tiene que luchar por una causa para encontrar significado. Era la forma en que hacían su trabajo la determinante, y esto puede lograrse en el trabajo, en el salón de clases o en una organización de voluntariado por igual; se trata de tomar un acercamiento distinto al día de la rutina, simplemente.

Muchos individuos ven su trabajo como una tarea atada a su personalidad más que a un negocio o una compañía que les es externa. Esto ayuda a que su propósito se nutra de experiencias pasadas, que se abra la visión para aprender de modelos personales o héroes cotidianos. Otros que sólo ven el tema como una tarea por hacer en sus vidas tienen más problemas para encajar en algo que perciben como foráneo, pero el enfoque no implica dejar todo y cambiar de vida. Puede servir refrescar el enfoque únicamente.

Este cómic de Grant Snyder satiriza el argumento, o lo ilustra, como quieran verlo.

lunes, 31 de marzo de 2014

Leer a la distancia

Ngram Viewr es un proyecto presentado por Google desde 2010, que permite explorar libros y documentos para navegar a través de la maraña de textos que se han producido y así, detectar tendencias. Entre estas tendencias, los más grandes ejemplos han sido la aparición, modificación y desaparición de una palabra o expresión, de un nombre propio para detectar su influencia en la serie de pensadores que los siguieron y quizá, incluso algunas ideas más abstractas que se han propagado como virus por la cultura.

Así resulta por ejemplo, la exploración de los nombres Karl Marx, Sigmund Freud y Friedrich Nietzsche en el corpus en idioma inglés - que es el archivo digitalizado más amplio hasta ahora.



Detrás de este proyecto se encuentran Erez Aiden y Jean-Baptiste Michel, científicos que idearon el desarrollo del proyecto y cuyo libro se ha publicado como el libro Uncharted: Big Data como un lente de cultura humana. Más de 500 billones de palabras escritas a lo largo de 200 años ameritan un análisis de este tipo, donde a riesgo de perder un poco de profundidad estimamos las tendencias superficiales, pero importantes, de nuestra evolución cultural.

Ahora bien, ¿quiere decir esto que por quedarnos con las tendencias estadísticas vamos a dejar de leer en detalle grandes obras como Anna Karenina o Guerra y Paz y sus más de mil páginas, con múltiples referencias y dilemas morales? Claro que no. Este tipo de lectura a la distancia es complementario, pero no sustituye al otro proceso de leer a la cercanía.

Lee más en la página de Culturomía (mezcla entre cultura y economía).

lunes, 17 de marzo de 2014

La libertad de conciencia

John Milton hizo la primera defensa pública de la libertad de expresión en un discurso ofrecido para el parlamento inglés en 1644. Fue esta la primera vez en que alguien abogaba por la imprenta sin licencias y sin censura. Además, es uno de los más elocuentes defensores del principio de la libertad de prensa, diciendo por ejemplo

Deme la libertad de saber, de declarar y de argüir libremente de acuerdo a la conciencia, sobre todas las libertades.

Parte de la modernidad del argumento es que Milton deja por sentada una suposición revolucionaria. Hay una verdad, pero todos somos dueños de fragmentos limitados de esa gran verdad. Como no hay nadie - ni el rey ni los estimados presbiterianos contra los que se presentó en el parlamento - que tenga el dominio completo de todos los factores de por medio sobre un tema, concederle a alguien la potestad de decidir qué información ve la luz no tiene sentido.

Hay algunas ventajas, que Milton reconoce y que en nuestros días son readaptados a otro contexto, de limitar la publicación. Sin embargo, la limitación no debería ser una censura centralizada, sino que debería convertirse en el producto de un código de ética o del asentamiento de precedentes de decisiones éticos. ¿Podría ser peligrosa una información o dañar ciertos intereses? Sí y sí, pero en ningún caso amerita limitar la crítica y diálogo público que nos acerca a ese valor fundamental de la verdad.

¿Suena a una discusión muy antigua? La censura a nuevos medios en Venezuela y Turquía en las últimas semanas debería hacernos pensar sobre estos temas igualmente.

lunes, 10 de marzo de 2014

Los barrios marginales y el futuro de las ciudades



Hay una tendencia en las ciudades de países en desarrollo que el investigador y economista Robert Neuwirth ha destacado en un artículo reciente.

Más del 30% (o alrededor de 865 millones de personas) de la población urbana de países en vías de desarrollo vive actualmente en un barrio marginal. Esta información, actualizada por la ONU-Habitat en 2012, también dice que generalmente, la población en estas zonas es más joven que en la ciudad típica de un país desarrollado. No todos los barrios marginales son lugares en condiciones decadentes como el mero nombre parece sugerirnos. En lugares como Turquía y Brasil, hay complejos de concreto reforzado que esencialmente convierte a los barrios en una zona de apartamentos muy densamente habitada. Sin embargo, ahí donde hay diferencias entre los barrios marginales de una ciudad y otra, se mantiene una característica básica: la situación legal de quienes viven en estos lugares es híbrida, las personas han construido casas "propias" en terreno que no les "pertenece".

Lo que ocurre es que esta situación híbrida es una realidad. Un tercio de la población vive en estas condiciones y estos vecindarios son parte del tejido social de todas las ciudades. Lo que es más, dado el número de jóvenes que las habita, son esencialmente las ciudades del futuro.

También podría decirse que estas ciudades del futuro son realmente las ciudades del presente, ya que actualmente hay un equivalente de 1.8 millardos de personas que transan en actividades económicas consideradas informales. Su actividad acumula alrededor de 10 trillones de dólares norteamericanos y aunque muchos se preocupan porque esta actividad no está formalmente documentada y gravada por impuestos, es una realidad que necesita aceptarse para lidiar con ella. Las implicaciones en áreas de urbanismo, educación, políticas públicas y más son importantísimas.

lunes, 3 de marzo de 2014

El final de un libro

Las últimas palabras en los libros con los que desarrollamos una relación tienen un poder interesante. A veces son ese punto al que no queremos llegar, como si avanzar más lentamente por las últimas páginas pudiera estirar el nivel de disfrute de la lectura que se ha tenido hasta entonces. A veces son el desenlace necesario de una trama que necesitamos que termine de una buena vez, como en un misterio que se resuelve o una recompensa o castigo para un personaje. A veces, más que cerrar y atar cabos, la apertura deja más preguntas en mente de las que el propio texto puede resolver. Y por último, en ciertas ocasiones el final simplemente puede ser el deseado cierre de una actividad que queremos terminar de una buena vez. Puede ser un libro que nos enganchó al principio pero no mantuvo el interés hasta el final o simplemente porque nos obligaron a leerlo.

La experiencia de la lectura involucra varios procesos y experiencias que varían de persona a persona. Pero también dependen del escritor. Es bien sabido que Gabriel García Márquez dedicó más tiempo a perfeccionar el lenguaje en su novela que en el resto de sus libros. El resultado es evidente desde las primeras palabras:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

...Hasta la última línea, que encierra con un círculo la historia generacional que refleja la realidad de América Latina en una fantástica exploración de los habitantes de la ficticia ciudad de Macondo.

«… porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra».

Lo que no es posible negar es que el hábito, la imaginación y una buena historia se reúnen en una sensación que en vez de describir en palabras, el caricaturista argentino Liniers resume de mejor forma:

lunes, 24 de febrero de 2014

El libro y la película

Un artículo de Winston Sabogal en El País le reconoce a Martin Scorsese que siga buscando inspiración para sus películas en el mundo de los libros, en 13 de sus 24 películas. Además, le reconoce su habilidad para convertir al lenguaje del cine lo que también había sido una novela o incluso un cómic interesante en sí mismo. Lo que siempre nos dicen sobre que "el libro es mejor que la película", a veces no es tan cierto.

Por ejemplo, su historia clásica de La edad de la inocencia proviene del libro de Edith Wharton del mismo nombre. En los enredos de los personajes, la novela cuestiona los supuestos y la moral de la sociedad de Nueva York de los años 1870. La película, además, coloca un lento ritmo para explorar los mismos temas y coincidir con Wharton en nunca criticar abiertamente la visión que dominaba la época, sino dejar las conclusiones al espectador. Eso requiere mucho cuidado por parte de un cineasta.

Más recientemente, Hugo hace una transformación del libro de Brian Selznick, adaptado de paso para convertirse en un homenaje de Scorsese hacia el mundo de las películas y un tributo a uno de sus héroes fílmicos, Georges Méliès. Aunque la historia es bastante parecida en este caso, la adaptación logra transmitir el sentimiento de Scorsese al ver el libro en su cabeza mientras navega por sus textos:

Scorsese siempre ha sido un gran lector. De esos que a medida que leen el libro crean un mundo en su cabeza bajo sus propias coordenadas.

lunes, 17 de febrero de 2014

Radio como nunca la has escuchado



El aprendizaje viene en todas las formas y colores. En algunos casos, puede ser a través de los oídos simplemente, pero al contrario de la mayoría de estaciones de radio - interrumpidas constantemente por publicidad - esta alternativa se enfoca directamente en la curiosidad. Radiolab es un proyecto de WNYC Public Radio en Estados Unidos que se transmite en radio pública y en internet. Es conducido por Jad Abumrad y Robert Krulwich y aunque es en inglés, es uno de los contenidos mejor producidos disponibles en internet.

Se trata de dar un análisis amplio de temas difíciles como el tiempo, la moralidad y preguntas específicas (¿Por qué dormimos?) que tocan en muchos temas abiertos para dar una respuesta - que inevitablemente resulta amplia. La forma de tratarlos es accesible y muy ligera, además que cuenta con entrevistas que valen 100% la pena.

En un episodio reciente, por ejemplo, analizan varios fenómenos conocidos como black boxes o cajas negras. Son ese tipo de situaciones donde es claro lo que está entrando y lo que obtenemos a la salida, pero donde lo que ocurre en el proceso es un misterio. Hablaron así de la metamorfosis, de un secreto de 60 años de antigüedad entre el gremio de los magos, la naturaleza de la conciencia y más.

En otro, se trata el tema de los mitos que rodean a los zurdos del mundo, y explica cómo estas personas pueden sobrevivir en un mundo dominado por los diestros, a través de entrevistas con personajes como David Wolman, autor de "A Left Hand Turn Around the World", o Jonathan Gottschall, quien tuvo un encuentro frontal en un gimnasio de boxeo con este tema. Pueden escuchar este episodio aquí. Y el resto del programa en la página web o en iTunes de Apple.

lunes, 10 de febrero de 2014

Recursos en línea de historia natural

A veces es interesante explorar las páginas web de distintos museos alrededor del mundo que, aunque no podamos visitar directamente, suelen tener recursos en línea y demás archivos multimedia navegables de forma gratuita. La mayor parte del tiempo se pueden explorar con detenimiento, en vez de la prisa que usualmente acompaña ver un museo, y sacarle provecho a las exhibiciones digitales.

En este caso, te presentaremos con varios recursos en el área de historia natural, cortesía del American Museum of Natural History de Nueva York, cuya página puedes visitar aquí.


Páginas de exhibiciones

Las exhibiciones usualmente vienen acompañadas de un componente digital hoy en día. Por ejemplo, The Power of Poison tiene una serie de segmentos en la página web donde se puede explorar el poder del veneno de distintos animales y sus distintos efectos, el veneno en los mitos y leyendas, en la historia, además de ver un video con la presentación general del tema. Usualmente, el tema está desarrollado en otras entradas de blog a las que enlazan directamente.


Boletines científicos

Además de las exhibiciones que montan físicamente en el museo, el equipo también produce cápsulas de video relacionadas con temas de investigación del personal. Para darte una idea, puede ser tan variado como mapeo de emociones en el cuerpo y la investigación de agua en otros planetas, pero mantienen en común la calidad y entretenimiento en todas las cápsulas.

Puedes navegarlas aquí.

¿Qué otra maravilla descubriste en esta página? ¿Tienes otra que nos recomiendes?

lunes, 20 de enero de 2014

La experiencia cuenta

Steven Wright decía que la experiencia es algo que no obtienes hasta después de que la necesitas. Y evidentemente, es complicado balancear entre la vida del día a día, los estudios, la experiencia y el trabajo, pero saber lidiar con este tipo de decisiones es necesario para tener éxito.

Richard Branson, el CEO de Virgin Group, publicó recientemente una nota donde hacía énfasis en el valor de la experiencia donde compartía algunas ideas interesantes. Pocas cosas son tan importantes como la experiencia práctica cuando se trata de tomar buenas decisiones, escribe Branson, y habla de cómo la experiencia puede ser personal, en situaciones similares, conocimiento sobre cómo lidiar con predicamentos complicados o tener el savoir faire (o saber hacer) y tomar la decisión bajo presión. Sin embargo, la lista no acaba allí. También es posible rodearse de personas que actúen como mentores en base a su propia experiencia previa y puedan dar buenos consejos. Aunque las decisiones tiene que tomarla cada persona, no está prohibido pedir apoyo.

Es por ello que en la educación debe incluirse alguna forma de conocimiento experiencial, donde se aprenda haciendo las cosas para las que se está preparando al estudiante. Esto es cierto del mundo de los negocios, donde más se ha comenzado a aplicar, pero también para otras disciplinas, como la matemática, estadística, ciencias en general e incluso algunas de las ciencias sociales. Este valor lo han reconocido los estudiantes que obtienen experiencia práctica como practicantes en organizaciones o que trabajan al tiempo que estudian, pero nunca está de más recordarlo.

lunes, 13 de enero de 2014

Genios solitarios


James Gleick es autor de libros de ciencia, entre los que se cuentan una biografía de Richard Feynman y una de Isaac Newton. Físicos a siglos de distancia uno del otro, ambos personajes han sido icónicos para la física y han tenido rasgos de personalidad tan interesantes como sus ideas. Gleick está tentado a decir que no hay ningún set de características que distinga fundamentalmente a estos personajes del resto de las personas, excepto su creatividad e inteligencia.

Dice, por ejemplo, que se trata de dos genios cuyos carácteres eran superficialmente muy distintos. "Isaac Newton era solitario, antisocial, desagradable y amargado. Peleaba con sus amigos tanto como con sus enemigos. Richard Feynman era gregario, divertido, un gran bailarín y amaba a las mujeres. Isaac Newton nunca estuvo con una; Feynman tuvo muchas. Así que no puedes generalizar por ese lado".

Cuando pasa de la superficie a sus mentes, la naturaleza de su genio se hace más evidente. Y la encuentra en esa característica comúnmente asociada a los genios creativos, que son muy solitarios. "Newton era particularmente solitario, pero Feynman tampoco trabajaba muy bien con otros. Era conocido por ser genial conferencista y educador, pero creo que no era un buen profesor de uno a uno. Creo que era genial explicando ideas, comunicándolas. Pero cuando se trataba de hacer los grandes descubrimientos de la ciencia, estaba solo consigo mismo".

Aquí lo explica el propio Gleick en el video:



lunes, 6 de enero de 2014

Un kit de detección de tonterías

El gran popularizador científico Carl Sagan - conocido por mantener la sanidad en el debate usualmente acalorado entre el escepticismo y la apertura mental - escribió un capítulo sobre las herramientas que necesitamos para detectar tonterías. Es una herramienta que usan los científicos en su trabajo diario, razón por la que lo incluyó en su libro El mundo y sus demonios: la ciencia como una luz en la oscuridad.

Las herramientas, sin embargo, se aplican a cualquiera que desee tener la información para todas sus creencias siempre a mano. Estas son las traducciones de sus recomendaciones generales y pueden leer más en el original (inglés aquí):

1. Cuando sea posible debe haber confirmación independientemente realizada de los "hechos".

2. El debate sustantivo sobre la evidencia debe ser alimentado por proponentes de todos los puntos de vista.

3. Argumentos basados en la autoridad tienen poco peso: las "autoridades" han cometido errores en el pasado y seguirán haciéndolo en el futuro. Quizá es mejor decir que en la ciencia no hay autoridades; como mucho, hay expertos.

4. Gira más de alguna hipótesis. Si hay algo a ser explicado, piensa en todas las maneras en que puede ser explicado. Luego piensa en tests por los que se podrían demostrar como equivocadas cada una de las alternativas. Lo que sobrevive, la hipótesis que se resiste a la refutación, tiene mucho más potencial de ser la correcta que si sólo te hubieras quedado con la primera idea que atrapó tu imaginación.

5. Trata de no atarte demasiado a una hipótesis sólo porque es tuya. Es sólo una estación en la búsqueda del conocimiento. Pregúntate por qué te gusta la idea. Compárala con justicia contra las alternativas. Mira si puedes hallar razones para rechazarla porque si no lo haces, otros lo harán.

6. Cuantifica. Si cualquier cosa que estás explicando tiene alguna medida, alguna cantidad numérica apegada, serás mucho más capaz de discriminar entre hipótesis en competencia. Lo que es vago está abierto a muchas explicaciones y aunque seguro hay muchas verdades a ser encontradas en los temas cualitativos que tenemos que confrontar, encontrar la verdad es mucho más complejo en esos casos.

7. Si hay una cadena argumentativa, todo eslabón en la cadena debe trabajar bien (incluso la premisa) - No sólo algunos de los eslabones.

8. La navaja de Occam. Cuando dos explicaciones pueden explicar la información igual de bien, escoge la más sencilla.

9. Siempre pregúntate si la hipótesis puede, al menos en principio, ser falseada. Las proposiciones que no son sometibles a experimento no valen mucho. Considera la gran idea de que nuestro universo y todo lo que contiene es sólo una partícula elemental - como un electrón - en un cosmos mucho más grande. Si no podemos conseguir información de fuera del universo, ¿no es entonces una idea infalseable? Debes ser capaz de revisar tus aserciones. Los escépticos deben ser concedidos la oportunidad de seguir tu razonamiento, duplicar tus experimentos y ver si obtienen los mismos resultados.


miércoles, 1 de enero de 2014

El secreto es la constancia

Tenemos una fijación cultural de ponernos metas año con año, al inicio del mismo y donde muchos entusiastas se lanzan a hacer promesas que van desde bajar de peso hasta cumplir con un título de estudios nuevo - y en el intermedio hay muchísimas posibilidades. Por suerte, hay algo bueno qué decir sobre estos propósitos ya que una rutina bien creada puede ayudarnos a cubrir nuestras metas y evitar que queden en el vacío.

Manage Your Day-to-Day: Build Your Routine, Find Your Focus, and Sharpen Your Creative Mind es un libro editado por Jocelyn Glei y que cuenta con contribuciones de los creativos y artistas más renombrados de hoy, para destapar la clave de la productividad en estas áreas.

Como bien dice el prefacio, lo importante está en los detalles

Es tiempo de dejar de culpar a cualquiera o cualquier cosa a nuestro alrededor y tomar responsabilidad. Aunque no hay forma de trabajo perfecta, suele pasar que los retos más importantes son primordiales y personales. Son las prácticas individuales las que determinan qué hacemos y qué tan bien lo hacemos. Específicamente, es nuestra rutina (o la falta de una), nuestra capacidad de trabajar proactivamente (en vez de reactivamente) y nuestra habilidad de optimizar nuestros hábitos de trabajo en el tiempo las que hacen que las ideas tomen forma.

Sólo tomando control del día a día se puede tener un impacto en lo que más importa.

Por ejemplo, Gretchen Rubin dice que

Tendemos a sobreestimar lo que podemos hacer en un período corto y subestimar lo que podemos hacer en un período largo, en tanto trabajemos lenta y consistentemente. Anthony Trollope, el escritor del siglo XIX, dijo que "Una tarea pequeña a diario, si realmente es a diario, le gana a los intentos de un Hércules espasmódico [que arremete con fuerza pero sin constancia]".

El hábito poco glamoroso de la constancia gana más para la productividad y creatividad que la ambición desmedida por cumplir todo, que gana en enero pero pierde en febrero y ni qué decir de los meses posteriores.

Y nadie lo dijo mejor que Aristóteles, "La excelencia no es un acto, sino un hábito".


HT