lunes, 11 de noviembre de 2013

Mitos y realidades de la lluvia de ideas



La idea de tener sesiones de lluvia de ideas se hizo popular el siglo pasado. Desde la publicación de un libro en los 50 hasta que la popularización de la herramienta fuera tal que el libro y el autor original dejaron de ser importantes, miles de personas han pasado horas de horas tratando de inventar una solución a un problema por el mismo método. Lanzas toda idea que venga a tu mente y luego (sólo luego) puedes juzgarlas y escogerlas.

¿Pero qué hay de malo con este mecanismo? Un par de cosas realmente. Que sólo funciona si el grupo se reserva sus juicios durante el proceso y si se consigue una buena cantidad de propuestas iniciales con la cual trabajar. Sin embargo, en la práctica vemos que los extrovertidos del grupo son quienes toman protagonismo, que los grupos en general rechazan ideas demasiado novedosas y que siempre hay un elemento de miedo a ser juzgados por personas con más poder.

El ciclo de incubación de las ideas

Desde mucho antes que las sesiones de lluvia de ideas se popularizaran, un teórico de la creatividad llamado Graham Wallas propuso que los procesos creativos siguen un proceso evolutivo, que nos permite adaptarnos a ambientes cambiantes.

Los 5 pasos de ese proceso son:

Preparación: estudio individual, enfoque en el problema y exploración de sus dimensiones.
Incubación: el problema entra el subconciente incluso si nada parece estar pasando externamente.
Intimación: se obtiene esa sensación de una solución que está en camino.
Iluminación: la idea creativa se pasa del pre-consciente a la actividad consciente.
Verificación: la idea es conscientemente verificada, expandida y luego ejecutada.

El problema es que estos pasos no ocurren en el lapso de tiempo de una sesión de lluvia de ideas y usualmente no ocurren en grupos. Así que lo mejor que podemos hacer es cultivar la creatividad individual y que al surgimiento de una idea, las sesiones grupales sirvan para tomar la idea y llevarla a la práctica o mejorarla, no para hacerla surgir.

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