lunes, 25 de noviembre de 2013

Idiomas globales


El conocimiento se transmite y viaja a través del lenguaje, pero distintos idiomas tienen distintas particularidades que cualquiera que haya aprendido al menos un par de palabras en varios de ellos puede empezar a notar.

El escritor y lingüista alemán Thorsten Pattberg argumenta que por ello mismo, el futuro verá la creación de una lengua universal o al menos, una competencia por ver cuál será la dominante. Para explicar su idea de que el lenguaje es poder, Pattberg dice que "Si vemos a la historia, cuando San Jerónimo tradujo la biblia hebrea al latín, básicamente acabó con el orden mundial hebreo. La traducción de la biblia latina al alemán que hizo Martín Lutero, abrió camino al desarrollo de los pueblos germánicos"

Ahora, el tema es que actualmente el mundo está seriamente formado por el mundo Occidental, con sus distintivos inglés, francés, español y alemán. Pero más allá de adoptar terminologías básicas como ying-yang y kung-fu (China), dharma y yoga (India) o tsunami y sushi (Japón), la simbología oriental es básicamente ajena a nosotros. Algunas traducciones no existen directamente a nuestras lenguas porque provienen de comprensiones completamente distintas del mundo. Lo mismo podríamos decir con las lenguas minoritarias de nuestros países.

Lo que propone Pattberg es considerar lo mucho que podría enriquecerse el conocimiento moderno si dejáramos por lado la separación entre los idiomas y adoptáramos una idea mucho más cosmopolita sobre el conocimiento y la forma de expresarla. No quiere decir que haya que traducirlos, sino adoptarlos, hacerlos conocidos y cercanos.

¿Qué les parece la idea?

lunes, 18 de noviembre de 2013

Ciudades de Conocimiento

El secreto de las ciudades, además de su atractivo para los mercados, las actividades laborales y la vida de ocio, es que nos permiten intercambiar conocimiento aprovechando la cercanía de las personas.


El complejo militar industrial era el original centro de innovación para los Estados Unidos, según escribió Margaret Pugh O'Mara en el libro Cities of Knowledge: Cold War Science and the Search for the Next Sillicon Valley. En ese texto, la autora coloca en perspectiva las que se llegaron a conocer como ciudades del conocimiento, ya que reunían a las mejores mentes para un propósito intelectual. Durante la Guerra Fría, el propósito era poner a Estados Unidos al frente de la carrera tecnológica y armamentista, pero el punto es más general.

O'Mara argumenta que las ciudades o los espacios dentro de las ciudades que tienen una historia y geografía específica pueden convertirse en lugares que atraen capitales, talentos, desarrollan instituciones y permiten la creación de nuevos proyectos. La cercanía es el secreto para conectar mentes y hacer que las ideas se reproduzcan.

Este video explica la idea conectándola a la visión de Thomas Friedman sobre cómo la tecnología está "aplanando" la Tierra y a la idea contraria, donde la urbanización hace que la gente no está "aplanándose" en general, sino que las personas se concentren en una región específica. Lo que ocurre es que la conexión en vivo (independientemente si la tecnología permite sustituir por conexiones virtuales) hace que sospechemos que mientras vivamos en las ciudades, vamos a aprender mejor y más rápido.



Via BigThink

lunes, 11 de noviembre de 2013

Mitos y realidades de la lluvia de ideas



La idea de tener sesiones de lluvia de ideas se hizo popular el siglo pasado. Desde la publicación de un libro en los 50 hasta que la popularización de la herramienta fuera tal que el libro y el autor original dejaron de ser importantes, miles de personas han pasado horas de horas tratando de inventar una solución a un problema por el mismo método. Lanzas toda idea que venga a tu mente y luego (sólo luego) puedes juzgarlas y escogerlas.

¿Pero qué hay de malo con este mecanismo? Un par de cosas realmente. Que sólo funciona si el grupo se reserva sus juicios durante el proceso y si se consigue una buena cantidad de propuestas iniciales con la cual trabajar. Sin embargo, en la práctica vemos que los extrovertidos del grupo son quienes toman protagonismo, que los grupos en general rechazan ideas demasiado novedosas y que siempre hay un elemento de miedo a ser juzgados por personas con más poder.

El ciclo de incubación de las ideas

Desde mucho antes que las sesiones de lluvia de ideas se popularizaran, un teórico de la creatividad llamado Graham Wallas propuso que los procesos creativos siguen un proceso evolutivo, que nos permite adaptarnos a ambientes cambiantes.

Los 5 pasos de ese proceso son:

Preparación: estudio individual, enfoque en el problema y exploración de sus dimensiones.
Incubación: el problema entra el subconciente incluso si nada parece estar pasando externamente.
Intimación: se obtiene esa sensación de una solución que está en camino.
Iluminación: la idea creativa se pasa del pre-consciente a la actividad consciente.
Verificación: la idea es conscientemente verificada, expandida y luego ejecutada.

El problema es que estos pasos no ocurren en el lapso de tiempo de una sesión de lluvia de ideas y usualmente no ocurren en grupos. Así que lo mejor que podemos hacer es cultivar la creatividad individual y que al surgimiento de una idea, las sesiones grupales sirvan para tomar la idea y llevarla a la práctica o mejorarla, no para hacerla surgir.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Comer para aprender


La salud es una cosa complicada. Sería imposible que un ser humano lea por completo la literatura que se ha publicado al respecto de qué es bueno comer, qué no y sobre todo, cómo se contradicen los distintos estudios. Así que hay que obtener una visión muy general para aprender a ser más sanos, sobre todo porque afecta cada cosa de nuestro día a día. La educación y la capacidad para aprender no es la excepción.

Solemos arreglárnoslas en el día a día comiendo piececitas de comida durante las horas escolares o de trabajo. El problema es que usualmente hay un consumo exagerado de azúcares, comida procesada y otros elementos que no tienen mucho valor nutricional. ¿Cómo aprender a distinguir?

Michael Pollan, autor y experto en la materia, propone varios consejos en su libro Food Rules, que contiene más de 60 reglas que no son difíciles de aplicar por su generalidad y su apertura a la experimentación.

En resumen,

¿Qué hay que comer? Come comida.
¿Qué tipo de comida hay que comer? Sobre todo vegetales.
¿Cómo hay que comer? Con moderación.

Parece obvio pero no lo es tanto, cuando se trata de ir al supermercado. Allí, cada año llegan más de 17,000 productos que no son comida, sino mezclas ideadas por personas en laboratorio que, debido a nuestro escaso conocimiento sobre el tema, mejoran un aspecto alimentario pero empeoran otro.

También hay que vencer ciertos mitos como que hay que evitar todas las grasas. Hay grasas buenas y grasas malas, y hacemos muy bien si comemos de las positivas, como el omega 3 del pescado. Los carbohidratos también son beneficiosos y las azúcares naturales, con medida.

Para más información pueden consultar el libro Las reglas de la comida, de Pollan. Aquí hay un resumen.