lunes, 4 de noviembre de 2013

Comer para aprender


La salud es una cosa complicada. Sería imposible que un ser humano lea por completo la literatura que se ha publicado al respecto de qué es bueno comer, qué no y sobre todo, cómo se contradicen los distintos estudios. Así que hay que obtener una visión muy general para aprender a ser más sanos, sobre todo porque afecta cada cosa de nuestro día a día. La educación y la capacidad para aprender no es la excepción.

Solemos arreglárnoslas en el día a día comiendo piececitas de comida durante las horas escolares o de trabajo. El problema es que usualmente hay un consumo exagerado de azúcares, comida procesada y otros elementos que no tienen mucho valor nutricional. ¿Cómo aprender a distinguir?

Michael Pollan, autor y experto en la materia, propone varios consejos en su libro Food Rules, que contiene más de 60 reglas que no son difíciles de aplicar por su generalidad y su apertura a la experimentación.

En resumen,

¿Qué hay que comer? Come comida.
¿Qué tipo de comida hay que comer? Sobre todo vegetales.
¿Cómo hay que comer? Con moderación.

Parece obvio pero no lo es tanto, cuando se trata de ir al supermercado. Allí, cada año llegan más de 17,000 productos que no son comida, sino mezclas ideadas por personas en laboratorio que, debido a nuestro escaso conocimiento sobre el tema, mejoran un aspecto alimentario pero empeoran otro.

También hay que vencer ciertos mitos como que hay que evitar todas las grasas. Hay grasas buenas y grasas malas, y hacemos muy bien si comemos de las positivas, como el omega 3 del pescado. Los carbohidratos también son beneficiosos y las azúcares naturales, con medida.

Para más información pueden consultar el libro Las reglas de la comida, de Pollan. Aquí hay un resumen.

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