lunes, 28 de octubre de 2013

El emprendedor de las ideas



Un nuevo libro de John Butman, Breaking Out, desarrolla el concepto de emprendedor de las ideas. Se trata de los jugadores culturales que como personas, usualmente como expertos o a veces como un pensador fuera de la caja, tiene una idea que quiere llevar al mundo. Y su meta no es solo obtener poder o ganar dinero con la idea, sino influir sobre el pensamiento y el comportamiento de la gente, usualmente con la idea de mejorar algo en el mundo.

Este emprendedor encaja en una organización, en una comunidad, en una sociedad o una disciplina del conocimiento. Casi siempre actúan por sí mismos al principio, sin más herramienta que su propio cerebro y sus propias narrativas, pero si son muy exitosos llegamos a conocerlos porque sus visiones cambian al mundo sobre un período sostenido de tiempo.

Lo importante de este tipo de personas es que no son grandes cerebros o personas fundamentalmente distintas de los demás, sino que los más exitosos son quienes conectan mejor sus ideas nuevas a las de otros. Ninguna idea es totalmente original, pero sí hay ideas que mejoran sobre lo que llegó antes. Incluso Isaac Newton dijo que había construido sobre los hombros de gigantes cuando desarrolló una de las teorías más revolucionarias de la ciencia, la gravitación universal.

¿Y qué tienen en común?


  • Juegan varios papeles a la vez
  • Crean plataformas para hacer sostenibles sus propias actividades de influencia cultural.
  • Ofrecen una visión práctica de cómo puede ser implementada a la vida diaria.
  • Atraen a más gente a que "compre" su idea.


Fuente

lunes, 21 de octubre de 2013

Criterio propio y censura



La violencia, el excesivo tiempo de los videojuegos o escenas para adultos en las películas. Son todos temas de los que los padres se preocupan y a los que los hijos suelen estar expuestos. Pero más de las veces, el tema que surge es la preocupación y no tanto cuál es la mejor respuesta o quién debe reaccionar ante estos temas.

Las instituciones educativas suelen ser quienes intentan advertir al respecto, pero finalmente el internet sólo hace más fácil el acceso a cualquier tipo de material, desde canciones en mp3 hasta pornografía, así que poco es lo que pueden seguir haciendo. Además, el primer punto a considerar es que el orígen de todo este lío es la curiosidad. Y no podemos deshacernos de ella por completo.

Lo que es más, si eliminaramos todo material "para adultos" de la lista de lectura y de materiales permitidos, nos limitaríamos a tan solo un manojo de elementos con el cual entretener y educar. Se podría decir que ni siquiera Alicia en el país de las maravillas, que usualmente consideramos una historia infantil, calificaría como totalmente limpia.

¿La responsabilidad individual? Sí y no. En realidad preocupa que la responsabilidad de los niños y adolescentes está en desarrollo y que así como pueden hacer buenas decisiones, el margen de cometer serios errores también es grande. Es así que vamos cayendo a la responsabilidad de los padres, quienes aunque deben cumplir el rol de monitorear a sus hijos, no deberían tampoco prohibir todo de todo, sino enseñar a discriminar lo que vale la pena y lo que no, para que la decisión individual de sus hijos tenga mejor fundamento.

domingo, 13 de octubre de 2013

Leer con los oídos



Encontré un artículo genial del New York Times que habla sobre la forma en cómo algunas personas tienen más aptitud o gusto por los libros impresos y otros, por los audiolibros. Sucede que yo consumo ambos formatos casi con igual regularidad, para matar las horas de tráfico y porque hay días que no tengo la paciencia de sentarme a leer un buen rato. El autor es bastante cándido y termina por interesarnos en cómo encontró el tema de investigación que lo lleva a intercambiar correos con Howard Gardner, quien propone la teoría de las múltiples inteligencias en un libro que tenemos en la colección.

Aquí hay un fragmento:
La verdad es que la forma en que leemos, como nuestras razones para amar u odiar los audiolibros, son profundamente personales. Son expresiones de nosotros, atadas a quiénes en realidad somos. Si haces de menos la forma en que leo, estás haciéndome de menos a mí. [Trad. libre]
The truth, it seems, is that the way we read, and our reasons for loving or disliking audiobooks, are deeply personal. They are expressions of self, so tied to who we are. If you belittle the way I read, you’re belittling me.
Eso sí, y como todo lo demás, escuchar una lectura tiene sus altibajos, pero también leerla del papel.


Publicado originalmente aquí

lunes, 7 de octubre de 2013

Dime lo que lees y te diré quién eres


Aunque a veces los críticos exageran la división entre los grandes escritores y los escritores que sólo son mediocres o populares, investigaciones recientes aportan con evidencia aquello de "dime lo que lees y te diré quién eres". Los investigadores David Kidd y Emanuele Castano desarrollaron una serie de experimentos que atacan esta pregunta.

Detectaron alguna diferencia entre los efectos cognitivos de leer un fragmento de Chéjov, el gran cuentista ruso, comparado con un fragmento de una novela (generalmente considerada lectura ligera) de Danielle Steel. El primero activa las señales que se identifican al momento de entrar en un proceso de pensamiento contemplativo en nuestra búsqueda por entender personajes complejos y descifrar situaciones complicadas. Una novela más sencilla lo hace a un menor grado.

Un poco más vaga es la definición de los estudios - publicados en inglés en Science - sobre qué califica como una novela buena y estimulante y qué califica como una versión menor de lo mismo. Después de todo, el nivel de ventas no es suficiente. Hay quienes en su propia época eran grandes celebridades y eran bastante buscados por los lectores, pero no por eso eran menos "sesudos". Por ejemplo, Shakespeare y Dickens. Balzac también publicó La comedia humana como una serie popular, pero se convirtió al poco tiempo en un clásico.

Además, no se identifica muy claramente qué hace que un buen libro sea bueno: su carácter literario, sus dilemas morales, su creación de los personajes. ¿Cuál es la receta realmente?

Aunque hayan aún preguntas por resolver, cabe preguntarse cómo escogemos nuestras lecturas. Sobre todo porque hay tanto por leer y tan poco tiempo que es mejor si decidimos bien cómo emplearlo.