lunes, 22 de julio de 2013

La formación de carácter: en el aula


La formación del carácter es una de las cosas cuyo lugar en la educación está más debatido. Una imagen reciente en Facebook retrataba el anuncio colocado en la entrada de un colegio que decía "Se imparten conocimientos. Los niños deben venir educados desde casa", haciendo énfasis en que lo más fundamental se enseña mucho más temprano en la vida que las materias como matemática o física.

Pero al mismo tiempo, la formación del carácter es en parte consecuencia de hacerse preguntas y de la educación en general. El estudio y la dedicación también enriquecen a los seres humanos como seres humanos, no sólo para mejorar nuestro nivel intelectual.

El problema es qué tanto debería estar en manos del educador esa decisión de cómo formar al estudiante, ya que lo tiene a su disposición durante muchas horas del día y si hay desacuerdo entre las metas del padre y del maestro en cómo hacerlo. Por ejemplo, no es recomendable un maestro religioso que eduque al hijo de un padre no creyente. Sin embargo, no es tan difícil que los padres investiguen las ideas y personas que trabajan en una institución educativa para estar al menos en principio de acuerdo sobre estos difíciles temas.

Dejando esa dificultad por un lado, lo más importante es la práctica, ya que como dice Aristóteles, el carácter es el resultado de la conducta. Si repetimos ciertos valores y el ejercicio de virtudes por suficiente tiempo, terminarán dando forma a una persona virtuosa. Si lo que repetimos son vicios y malas acciones, será lo contrario.

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