martes, 2 de julio de 2013

La creatividad es un esfuerzo combinatorio



Maria Popova refiere la historia del florilegium, una compilación de Thomas de Irlanda en el siglo XIV. Eran compilaciones de recortes de otros textos, esencialmente mezclando y conectando los puntos para hablar con propiedad de una idea o tema más general. Con ello, ejemplifica la importancia de que un trozo de información no sea tomado sólo como tal, sino que tenga valor cuando se relaciona con otros trozos de data o conocimiento. El valor es que cada bit o cada párrafo pueda ser un ladrillo de la arquitectura de la información para construir algo más allá.

Es un tema relativamente reciente, ya que nuestros egos se ven golpeados por la idea de un creativo que puede más que todos los demás en un área específica, pero la creatividad es una fuerza combinatoria. Es difícil de aceptar porque implica que nada es del todo original, que todo se posa en los hombros de quien llegó antes y que se recombina de forma novedosa.



Es como trabajar con LEGO, excepto que el conocimiento muchas veces nos provee de LEGO abstractos y con una variedad de colores y formas mucho mayor que los rígidos bloques de la compañía danesa original.

Como dice Steven Johnson en Where Good Ideas Come From:

El gran motor de la innovación científica y tecnológica en los últimos 600 años ha sido el incremento en nuestra habilidad de alcanzar otras ideas e intercambiarlas con otras personas, tomar prestadas las corazonadas de los otros y combinarlas con las nuestras para crear algo nuevo.

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