lunes, 8 de abril de 2013

Shakespeare y Compañía: compañeros de clase



Los grandes autores de ficción, a quienes llamamos clásicos de vez en cuando, son una opción profundamente importante para incluir en la educación de toda persona, joven o adulta, moderna y conectada o no.

Literatura universal y educación


Por ejemplo, Shakespeare. Sus personajes y situaciones tienen grandes lecciones ocultas y a veces nos formamos el mito de la dificultad de profundizar en ellos. Sin embargo, hay formas de ir dando pequeñas dosis de Shakespeare durante la vida de una persona y probar a ver qué reacción genera en un niño, un joven o un adulto. Nadie va a negar que requiere trabajo. Pero por lo mismo se hace más beneficioso enseñarlo. El idioma es complicado, pero las luces que arroja sobre otros temas son realmente universales.

Otro ejemplo interesante es el de autores más cercanos a nuestro contexto. Por ejemplo, Miguel Ángel Asturias. Sus novelas incluyen algunas historias muy cercanas en contexto a nuestra historia o a nuestros mitos y leyendas. Además, el ejercicio constante puede hacer de la literatura un hábito que continúe educando a las personas incluso después de abandonar el salón, que es lo más importante de la educación.

¿Qué otro autor has leído que te haya permitido enseñar y cultivar la apreciación por la lectura?

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