lunes, 4 de febrero de 2013

Camelias sobre musgo

"La civilización es la violencia domeñada, la victoria siempre inconclusa sobre la agresividad del primate. Pues primates fuimos y primates somos, por mucha camelia sobre musgo de la que aprendamos a gozar. He ahí la función de la educación. ¿Qué es educar? Proponer sin tregua camelias sobre musgo como derivativos de la pulsión de la especie, porque ésta no cesa jamás y amenaza sin tregua el frágil equilibrio de la supervivencia". Muriel Barbery, "La elegancia del erizo".

Cuando leí este libro de Muriel Barbery no le puse atención a esta cuestión sobre qué es educar, pero agradezco que un amigo que la está leyendo ahora haya compartido esta cita. Porque también es parte de la idea general del libro: poner ante todo un énfasis por las cosas bellas y buenas de la vida.

Otra parte que describe una escena de una película japonesa dentro del libro dice así:

El padre conversaba con su hija Setsuko sobre el paseo que acaban de dar por Kyoto, diciendo: “¡Y ese templo del Musgo! La luz realzaba aún más el musgo”. A lo que Setsuko responde: “Y también esa camelia que había encima”. Y el padre: “Ah, ¿te habías fijado? ¡Cuán hermoso era!” (Pausa) En el Japón antiguo hay cosas hermosas. (Pausa.) Esta manera de decretar que todo eso es malo me parece excesiva”.

¡Y qué forma de representar lo que se busca con la educación! Conseguir que una camelia, o una flor bella de la que a ustedes más les guste, sobresalga del musgo que es la actividad del día a día. Educarnos es conseguir que alguna idea florezca y que prospere más allá del verde oscuro de todo el tiempo. ¡Pero qué difícil lograrlo!


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