domingo, 28 de octubre de 2012

Ganadores y perdedores en la carrera tecnológica de la educación

La semana pasada comentamos un artículo que enmarcaba la forma en que entendemos los cambios que la tecnología ha provocado en la educación de una forma muy sencilla. Arnold Kling analiza los cursos masivos en línea, el aprendizaje social en línea, las videoconferencias y demás opciones bajo la pregunta de: ¿qué haríamos si sólo tuviéramos un estudiante en el salón?

Tecnologías perdedoras


Hay muchas de estas herramientas que tienen mucho ruido pero entregan pocas nueces cuando se las analiza detenidamente.

Cursos masivos en línea: alto grado de deserción, de todas las personas inscritas los verdaderamente beneficiados son muy pocos.

Juegos en línea: el concepto ha recibido más atención de la que debería porque aunque aprendemos jugando, es difícil implementar una práctica así de forma útil a través de internet. Falta comprender cuál es su verdadero impacto.

Aprendizaje social: crear espacios para que los estudiantes aprendan el uno del otro es algo útil cuando logramos hacer que funcione pero no hemos terminado de entenderlo del todo, así que es prematuro que lo transplantemos al ámbito virtual.

Ganadores


Videoconferencias: han demostrado ser una buena herramienta, sobre todo cuando se adaptan al propósito deseado. Ejemplos clave son Khan Academy y algunos cursos de Udacity en los que se acelera la animación de un pizarrón blanco que acompaña al video.

Como parte de esa línea, el modelo de flipped classroom también ha demostrado ser un ganador porque permite utilizar los recursos y el tiempo de forma mucho más productiva. Para ver un ejemplo en acción recomendamos esta conferencia.

¿Hacia dónde vamos?


Libros de texto adaptivos: El autor se imagina un libro que haga preguntas a los alumnos y que se adapten a los estudiantes en base a ellas, siguiendo un modelo de uno a uno. Un prototipo ha sido desarrollado por el Inquire Project.

Certificación alternativa: gran parte de la contribución de las universidades es certificar que una persona reúne una serie de requisitos. ¿Será que a alguien se le ocurrirá una forma mucho más barata y eficiente de cumplir esa función?

Addendum: Encontré un podcast en el que el autor conversa sobre estos temas (lamentablemente sólo está en inglés). Pueden consultarlo en el sitio de Econtalk.


martes, 23 de octubre de 2012

La educación y el internet




Hay muchas apuestas en la carrera de las nuevas tecnologías y su relación con la educación. Arnold Kling es un profesor de economía que escribió un artículo con opiniones sobre varios elementos de esta nueva ola educativa y da inicio con la siguiente reflexión:

La educación es en ciertos respectos una de las industrias más estancadas de todas. Un granjero de hace 150 años no podría comprender una granja moderna. Un trabajador de fábrica de hace 150 años no podría hacer su trabajo en una fábrica moderna. Pero un profesor de hace 150 años podría entrar en un salón hoy mismo y trabajar sin botar una gota de sudor.

En este artículo quisiera resaltar el punto más general que hace el autor para entrar en detalle en el post de la próxima semana. Se trata de cómo al analizar todas estas tecnologías, a las que ya nos hemos referido con anterioridad, se trata de colocarnos en la mentalidad de: ¿qué haríamos si sólo tuviéramos un estudiante en el salón?

Si lo pensamos tiene mucho sentido, ya que como profesores o maestros no ingresaríamos a un salón de clases y comenzaríamos a dar una conferencia magistral cuando sólo haya un alumno sentado en los asientos. Por el contrario, haríamos una sesión más en la línea de un coach que entrena a sus deportistas, revisando dudas uno a uno y dando retroalimentación relevante.

Es por esto que Kling dice que nos tomemos con calma el ruido alrededor de los cursos masivos de educación en línea porque la mayoría de ellas simplemente toman la conferencia magistral y la hacen disponible de forma masiva, pero entraremos en detalle la próxima semana.

martes, 16 de octubre de 2012

La pedagogía de la arrogancia


El colapso de la academia, como sucedió con la Unión Soviética, vendrá desde adentro y será similar, por ejemplo, a la quiebra de grandes empresas como General Motors. Se debe al sistema burocrático que ha perdido cualquier tipo de contacto con la realidad y con sus clientes: la academia es, también, un participante dentro de la mecánica del mercado.

El costo aproximado para la educación superior en Estados Unidos es de alrededor de $30,000 al año y esa cifra va rápidamente hacia arriba. Sin embargo, el producto final que las instituciones educativas y universidades es, generalmente, de calidad deplorable. Los profesores suelen tener la creencia de que lo que sucede en su clase queda entre sus estudiantes, ellos mismos y Dios. Tienen poco o ningún interés en la satisfacción de sus “clientes” y, por el contrario, creen que como estudiantes no tenemos ni el derecho ni la potestad para evaluar la calidad de enseñanza.

Jeff Sandefer, profesor y fundador del programa de Acton MBA en Entrepreneurship, denomina a este fenómeno como la “pedagogía de la arrogancia” en donde es común escuchar que un profesor diga algo así como: “Yo soy el experto. Yo hablo, tú escuchas, tu repites, yo te felicito y te doy una A”.

Asimismo, él sugiere que si tienen intenciones de hacer una fortuna en los próximos años, que la mejor forma de elegir a nuestra competencia, si queremos tenerla fácil, es elegir a las grandes universidades privadas, a las que sólo les queda la fachada y el nombre. El prestigio es todo lo que pueden ofrecernos.

Quienes puedan ofrecernos un sistema más económico y que no sirva únicamente para mantener a profesores que por haber permanecido en su cátedra por años merecen nuestro respeto y no por el buen cumplimiento de su función. Es necesario que pasemos de una pedagogía de la arrogancia a una pedagogía de la humildad, continuado la utilización de los términos que usó Sandefer.

Esta pedagogía de la humildad se enfoca, no en intentar ser la persona más inteligente del salón, cueste lo que cueste, sino en formular las preguntas correctas. Como estudiantes/consumidores, debemos pagar por el rendimiento y los resultados y no porque asistiremos a una institución de alto renombre y por la obtención de un título.

Habría que preguntarse si queremos un titulo, o verdadero aprendizaje. Yo me voy por la segunda opción.

[Fuente]

lunes, 8 de octubre de 2012

Mejorando la educación en tecnología

Christian van der Henst es un amante de lo digital. Su proyecto Maestrosdelweb.com tiene más de 15 años educando a los latinoamericanos sobre los últimos avances en tecnología y la manera en que podemos aprovechar estas herramientas en nuestra vida o trabajo personal.

El cambio de la web


En esta conferencia, Christian nos explica cómo ha cambiado el panorama de la web en los últimos años.

Pasamos de un 1997 en donde la conexión a internet era muy limitada y los aparatos eran muy anticuados, a uno donde cada vez más personas obtienen su primera computadora por medio de un smartphone, más accesible y usable.

Esto permite que cada vez más personas participen en comunidades educativas en línea, diseñen materiales que le permitan enriquecer su aprendizaje y colabore con personas que se encuentran a larga distancia.

Cursos virtuales


Una herramienta que también se menciona es la alta disponibilidad de cursos en línea que se ha puesto a la disposición del público. La mayor parte de la oferta está actualmente en inglés, pero cada vez más irán surgiendo oportunidades en nuestro idioma.

Aprendamos sobre estas herramientas para sacarles provecho.



lunes, 1 de octubre de 2012

Sobre la censura




Del 30 de septiembre pasado al próximo 6 de octubre se celebra la semana de los libros prohibidos que organiza la American Library Association. El tema de la censura da para mucho; grandes libros de la historia del pensamiento han sido prohibidos porque algunos de sus temas han ido contra la corriente de alguna línea de pensamiento influyente, como la Iglesia o el político de turno.

Charles Bukowski sobre la censura


Uno de los novelistas más directos y claros tanto en sus temas como en su estilo literario de los muchos que produjo Estados Unidos en el siglo XX es Charles Bukowski.

Él dijo lo siguiente sobre la censura y no haríamos mal en tener en mente sus palabras la próxima vez que alguien quiera elegir sobre lo que las demás personas deberían leer:

La censura es la herramienta de aquellos que tienen la necesidad de ocultar realidades de sí mismos y de otros. Su miedo es su inabilidad de encarar lo real, y no puedo ventilar ningún tipo de rabia contra ellos. Sólo siento esta espantosa tristeza. En algún momento, en la forma en que los criaron, fueron protegidos de la totalidad de hechos de nuestra existencia. Fueron enseñados a ver sólo de una de las múltiples maneras que existen.

Del original:
Censorship is the tool of those who have the need to hide actualities from themselves and from others. Their fear is only their inability to face what is real, and I can’t vent any anger against them. I only feel this appalling sadness. Somewhere, in their upbringing, they were shielded against the total facts of our existence. They were only taught to look one way when many ways exist.

¿De qué se trata?


Un libro puede tener tanto lenguaje soez, temáticas polémicas o difíciles de procesar, malas enseñanzas para las personas que los lean y puede invitar a hacer acciones perversas. Pero la censura es la peor manera de resolverlas: ignora que el problema no está en qué material está disponible sino en la forma en que el lector las toma y las procesa.

El libro es una herramienta limitada; hay que apropiarse de él y asimilarlo. No tiene un canal directo al cerebro de las personas que los abren, como asumiendo que el contenido se traspasará directamente.

Estaríamos mejor si nos enfocáramos en formar criterio que en bloquear todos los medios que tenemos a nuestra mano para fortalecerlo y ponerlo en práctica.