domingo, 2 de septiembre de 2012

Ejercicio y destrezas mentales


John Medina es autor del libro Brain Rules: 12 Principios para sobrevivir y prosperar en el trabajo, el hogar y la escuela. En él, nos presenta varias cuestiones prácticas que deberíamos tener en cuenta en nuestra vida diaria a partir de lo que la neurociencia nos dice sobre el funcionamiento de nuestro cerebro.

Una de las cosas que más impactan de su libro es la frase sobre los espacios en los que usualmente nos desempeñamos:

"Si alguien habría querido diseñar el peor lugar para incentivar la actividad mental de los seres humanos, pudo haber diseñado un salón de clases típico o un cubículo de trabajo".

La razón es que nuestros antepasados desarrollaron sus habilidades cognitivas en un ambiente completamente distinto: la savana africana. Y también, con un ritmo de vida completamente distinto: movilizándose un promedio de 12 km por día. Nosotros con suerte caminamos de nuestra casa al automóvil y del parqueo de nuestro destino al lugar al que nos dirigimos. Al menos Guatemala no es una cultura de caminantes o ciclistas como cada vez más ocurre en otras ciudades.

Quizá esta es la razón por la que los colegios han incorporado programas de educación física a sus alumnos, pero siguen haciéndolo de forma un tanto pobre y no de acuerdo a las necesidades de cada quien. Lo mejor sería que cada estudiante (o padre de familia) tuviera en cuenta los beneficios del ejercicio para el cerebro y decidiera combinarlo efectivamente.

¿Y cuáles son estos beneficios?


  • El incremento de oxigenación despierta y enfoca la actividad mental.
  • El ejercicio actúa sobre la maquinaria molecular del cerebro e incrementa la creación, sobrevivencia y resistencia al daño y al estrés de las neuronas.

De cierta manera, la actividad física y mental no deberían ir separada. Es por eso que muchos programas de edades tempranas (el método Montessori sobre todo) tienen una gran cantidad de estímulos en el área de estudio y trabajo de los niños, para que los límites del aprendizaje no estén tan marcados y las posibilidades sean ligeramente más abiertas que en nuestros salones tradicionales.

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