miércoles, 27 de junio de 2012

Cómo aprendemos tiene mucho que ver con dónde aprendemos

Construir un colegio o escuela es más que hacer un edificio. Se trata de ver hacia afuera para ver qué ha funcionado y hacia adentro, para intentar descubrir cómo aprenden los alumnos. En efecto, grandes proyectos como Google han tenido todos una etapa en la que se deciden por un ambiente de estudio y trabajo u otro, y nosotros podemos aprender de sus éxitos y sus errores:

IDEO es una empresa de diseño en Chicago. Y sus oficinas se enfocan en facilitar el trabajo compartido de diseñadores, planificadores de estrategias y programadores. También hay un área de café y un jardín. La idea aquí es construir un ambiente alrededor de los proyectos que producen los empleados. ¿Se imaginan cómo sería si nuestros colegios adoptaran este paradigma? Bueno, de hecho el PBL (o aprendizaje basado en problemas) ya es aplicado en varios lugares y facilita el desarrollo de habilidades basadas en los problemas que el alumno (o diseñador) se encuentre en su propio proyecto.

Otro ejemplo del que podemos aprender es cómo Pixar, el famoso estudio de animación, fomenta el intercambio de ideas en su estudio con un diseño que fue creado para lograr que las personas se encontraran espontáneamente en el pasillo. ¿Cómo aplicarlo a nuestra educación? Hay que fomentar distintos talentos y no sólo eso, que esos talentos se comuniquen unos con otros: tal vez a alguien que le guste la matemática y alguien que le guste hacer historias (o películas) puedan colaborar en algo interesante y si no fomentamos esto en el salón nunca lo sabremos.

Quizá no sea en colegios, pero algunas empresas jóvenes (sobre todo tecnológicos) en Guatemala ya empezaron a darse cuenta de estas ideas y a aplicarlas. La educación no debería quedarse mucho atrás.

[HT | FastCompany]

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