miércoles, 27 de junio de 2012

Cómo aprendemos tiene mucho que ver con dónde aprendemos

Construir un colegio o escuela es más que hacer un edificio. Se trata de ver hacia afuera para ver qué ha funcionado y hacia adentro, para intentar descubrir cómo aprenden los alumnos. En efecto, grandes proyectos como Google han tenido todos una etapa en la que se deciden por un ambiente de estudio y trabajo u otro, y nosotros podemos aprender de sus éxitos y sus errores:

IDEO es una empresa de diseño en Chicago. Y sus oficinas se enfocan en facilitar el trabajo compartido de diseñadores, planificadores de estrategias y programadores. También hay un área de café y un jardín. La idea aquí es construir un ambiente alrededor de los proyectos que producen los empleados. ¿Se imaginan cómo sería si nuestros colegios adoptaran este paradigma? Bueno, de hecho el PBL (o aprendizaje basado en problemas) ya es aplicado en varios lugares y facilita el desarrollo de habilidades basadas en los problemas que el alumno (o diseñador) se encuentre en su propio proyecto.

Otro ejemplo del que podemos aprender es cómo Pixar, el famoso estudio de animación, fomenta el intercambio de ideas en su estudio con un diseño que fue creado para lograr que las personas se encontraran espontáneamente en el pasillo. ¿Cómo aplicarlo a nuestra educación? Hay que fomentar distintos talentos y no sólo eso, que esos talentos se comuniquen unos con otros: tal vez a alguien que le guste la matemática y alguien que le guste hacer historias (o películas) puedan colaborar en algo interesante y si no fomentamos esto en el salón nunca lo sabremos.

Quizá no sea en colegios, pero algunas empresas jóvenes (sobre todo tecnológicos) en Guatemala ya empezaron a darse cuenta de estas ideas y a aplicarlas. La educación no debería quedarse mucho atrás.

[HT | FastCompany]

viernes, 22 de junio de 2012

Una nueva cultura de aprendizaje

La educación es una de esas áreas del conocimiento que ha acelerado su evolución con la llegada de nuevas tecnologías. Y es precisamente la multitud de cambios en la forma en que los alumnos aprenden lo que ha obligado a educadores y maestros de todo el mundo a re-pensar la forma en que enseñamos, no sin uno que otro dolor de cabeza.

 En el libro Una nueva cultura de aprendizaje: Cultivando la imaginación para un mundo en constante cambio [Editorial CreateSpace, 2011], los autores Douglas Thomas y John Seely Brown argumentan que ante la llegada de tantos nuevos dispositivos y plataformas quizá sea mejor enfocarse en renovar nuestros paradigmas sobre educación, colocando de nuevo al alumno al centro del escenario y dándole más protagonismo. Thomas dice en una entrevista que nuestras viejas ideas sobre cómo aprendemos nos impiden aprovechar las nuevas formas por las que podríamos incrementar nuestras capacidades.

Una de las ideas revolucionarias de ese libro es pensar en por qué es tan fácil que los niños pequeños se entusiasmen al aprender una cosa nueva, y tratar de explotar esas mismas habilidades en alumnos mayores. En un juego, el propio reto de ganarlo o superar la meta personal hace que la búsqueda de información o formular y responder preguntas sea casi un requisito para lograr cualquier cosa. Se tiene muy presente el por qué de las preguntas que estamos intentando responder y así, la motivación se vuelve mucho más fuerte.

Se podría aplicar este principio en el salón incluyendo juegos o al menos los elementos más importantes del juego: hay reglas, sí, pero dejan cierto lugar a la flexibilidad. También hay un elemento de diversión que nos mantiene motivados y que al mismo tiempo nos canaliza a buscar cada vez mejores respuestas.

Un ejemplo interesante es cuando aprendemos historia o datos de nuestros cursos de sociales por medio de una trivia. Si podemos ganar un juego a través de recordar bien a x o y personaje histórico, es más probable que cuando leamos los libros, prestemos más atención y al cabo de unos días, sigamos recordándonos quién fue, qué hizo y por qué fue importante. Quizá habría que pensar en más casos parecidos para que el aprendizaje no sea momentáneo sino de por vida.

  learn

martes, 19 de junio de 2012

10 formas en que la tecnología está revolucionando la educación

Fabio Sergio, de frogdesign, publicó un interesante artículo sobre 10 formas en que la tecnología está dando una nueva forma a las ideas que tenemos sobre educación y me pareció interesante compartirles algunas ideas. Resumiendo, sus puntos son los siguientes:
  • 1. Aprendizaje continuo: aprender será cada vez más una parte de nuestra vida cotidiana.
  • 2. Leapfrogging educacional: con recursos tecnológicos, niños del mundo subdesarrollado pueden "saltarse el trámite" de asistir a una educación tradicional y ser más eficientes en su educación.
  • 3. Una nueva cepa de "estudiantes de por vida" (y educadores de por vida).
  • 4. Reducción de obstáculos físicos a la educación
  • 5. Un nuevo tipo de alfabetismo: aprender a aprender de software
  • 6. La "larga cola" del nuevo modelo de educación
  • 7. Profesores y alumnos intercambian papeles
  • 8. Sinergia con iniciativas de salud y banca móviles
  • 9. Nuevas oportunidades para instituciones tradicionales
  • 10. Una revolución que lleva a educación cada vez más personalizada.
Creo que los puntos clave realmente son los de educación personalizada y the long tail, que es una idea acuñada por Chris Anderson en la revista Wired en 2004 y que se refiere a la forma en que la distribución estadística de alcance (en este caso de una tecnología) se concentra más en la cola de la gráfica social y no en la pequeña porción que puede permitirse una utilización más intensiva. Eso sí, antes que la tecnología de aprendizaje importa preguntarnos sobre la cultura de aprendizaje. Educación-Tecnología Publicado originalmente en LibroLibertate